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Cuando se celebre, el próximo martes 1 de octubre, la ceremonia de transmisión de poderes del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a la nueva Presidenta, Doctora Claudia Sheimbaum Pardo, habrá una notable ausencia, la del Rey Felipe VI de Borbón del Reino de España.
La razón de su ausencia obedece a la conducta soberbia y colonialista del Rey Felipe VI de no responder a la solicitud de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de pedir una disculpa a los Pueblos Originarios de México por las atrocidades cometidas durante la colonización de este país y del resto del Continente. Ante el arrogante silencio imperialista del Rey, el Gobierno de México puso en pausa sus relaciones diplomáticas, en el año de 2022, con el Reino Español.
La arrogante actitud colonialista de Felipe VI, también, se puso de manifiesto cuando se negó a ponerse de pie durante la ceremonia de asunción del Presidente Gustavo Petro, de Colombia, ante el traslado de la espada del Libertador Simón Bolívar desde el Palacio de Nariño hasta donde se celebraba el acto o, también, cuando asumió una fría actitud durante la asunción del presidente Luis Arce Catacora de Bolivia.
El desaire del nuevo gobierno mexicano hacia el rey Felipe VI, pone en tela de juicio las posturas sumisas de los gobiernos de la derecha latinoamericana, así como la complacencia del Gobierno “socialista” español, hacia una institución anacrónica y corrupta como lo es la monarquía española.
Aunque el CADTM saluda la postura de la Dra. Claudia Sheinbaum en denunciar el pasado colonial de la monarquía española y de superar la tradicional sumisión de los gobiernos latinoamericanos hacia dicha institución, somos conscientes que, aún falta romper con instituciones neocoloniales como el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI), creadas hace 80 años, a partir de la firma de los Acuerdos de Bretton Woods, con el objetivo de expandir el poderío estadounidense y “occidental” en el escenario de posguerra.
Desde entonces siguen trabajando al servicio de un capitalismo patriarcal y racista, cada vez más concentrado, empobrecedor de los pueblos y devastador de la naturaleza y la Vida. A partir de una sumisión al endeudamiento externo y a los Tratados de Libre Comercio que benefician a las corporaciones transnacionales.
Es por ese motivo, que medidas como la que hoy saludamos deben ir acompañadas de la resistencia popular. Confiamos en que los pueblos de Nuestra América con sus luchas, movilizaciones y organización transiten hacia su verdadera y definitiva emancipación.