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Se celebró en Colombo, Sri Lanka, los días 31 de enero y 1 de febrero de 2015, la 11ª reunión del CADTM de Asia del Sur. Allí, las y los participantes, provenientes de Bangladesh, India, Pakistán, Sri Lanka, así como de Marruecos, Filipinas, Brasil, Bélgica y España, reafirmaron su compromiso con la lucha contra las deudas ilegítimas.
1) Nos solidarizamos con el pueblo de Sri Lanka en su lucha contra las medidas de austeridad que acompañan el 17º programa del FMI con el gobierno esrilanqués. Las clases populares, que son las menos responsables de la suspensión de pagos de la deuda soberana en 2022, pagan el precio de la catástrofe humanitaria en curso. Hacemos un llamamiento al nuevo gobierno elegido el año pasado, que ya criticó las medidas neoliberales en el origen de la crisis, para tener en cuenta que el pueblo le confió un mandato de cambio.
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2) Instamos al gobierno de Sri Lanka a suspender unilateralmente todos los pagos de la deuda externa, no porque no haya recursos para pagar, sino porque deberá proclamar que esta suspensión de pagos es política, económica y socialmente necesaria. Y es así para poder hacer frente a nuevas debacles económicas, sociales y humanitarias producidas por la crisis, situaciones que exigen que el país proteja, en primer lugar, a su ciudadanía. El gobierno debe utilizar los argumentos del derecho internacional para rechazar el pago de los intereses de atraso. Esta suspensión de pagos de la deuda debe estar asociada a una auditoría de las deudas reclamadas a Sri Lanka. Las políticas llevadas a cabo por la clase dirigente esrilanquesa deben ser objeto de un minucioso examen. Debe realizarse una auditoría ciudadana de la deuda para poder identificar las deudas ilegítimas y las responsabilidades del ejecutivo y de la burocracia en la acumulación de deudas ilegítimas e insostenibles. Se debe aplicar una política de repudio de la deuda basada en una auditoría que incluya una suspensión de pagos.
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3) Nos oponemos a la continuación del acuerdo en curso con el FMI como medio para salir de la crisis. Somos conscientes de que las políticas financiadas por el FMI han agravado la dependencia y la inseguridad alimentaria y energética de Sri Lanka. También han profundizado las crisis ecológicas y climáticas, incrementando considerablemente las desigualdades y reforzando el empequeñecimiento del espacio democrático y de los derechos de la población.
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4) Pedimos que se grave a los ricos mediante un impuesto con un tipo de interés más alto que tenga en cuenta: la profundización de la desigualdad en los ingresos y en la riqueza, que las empresas que practican una facturación falsa y no repatrían los ingresos por exportación tengan que rendir cuentas y que los impuestos regresivos como el IVA sobre los bienes y servicios esenciales, sean suprimidos. Además, que tenga en cuenta: que los gastos presupuestarios sean devueltos a la protección social, a la salud pública, a la educación pública y al acceso público a la alimentación, a la inversión en la economía productiva y a la creación de empleos decentes.
5) Instamos a los gobiernos de la región, y a otros gobiernos del mundo, a aprender de la crisis de la deuda de Sri Lanka y de garantizar una auditoría ciudadana de la deuda seguida de un repudio unilateral de las deudas ilegítimas. Todos los gobiernos de Asia del Sur deberían tomar medidas colectivas, en tanto que son gobiernos deudores, para reforzar su poder de negociación con respecto a los acreedores (multilaterales, bilaterales y privados/ comerciales). Además, deberían esforzarse en favorecer las relaciones económicas mutuamente benéficas.
6) Nos comprometemos también a proseguir nuestra lucha contra el sistema capitalista que está en el origen de estas crisis de deuda, exacerbando y perpetuando las desigualdades en la región y en el mundo. El sistema capitalista promueve y refuerza todas las formas de presión social, tales como el patriarcado, el racismo, el clasismo, el ultranacionalismo o el fanatismo religioso. Este sistema utiliza la deuda no solamente como una herramienta de sometimiento económico, sino también como una herramienta de control político. Efectivamente, el sistema coercitivo de la deuda y el capitalismo están inextricablemente ligados.
7) Se ha incrementado el endeudamiento privado al mismo tiempo que los Estados, acribillados por las deudas públicas y siguiendo su agenda neoliberal, han abandonado el equipamiento de los servicios sociales y su responsabilidad de velar por la satisfacción de las necesidades fundamentales de las personas. Renovamos nuestra demanda de anulación de todos los tipos de deudas ilegítimas, tanto públicas como privadas, como son las deudas debidas al microcrédito, las deudas del campesinado, las deudas estudiantiles, las deudas hipotecarias de las familias, etc.
8) El microcrédito que estuvo, y continúa estando, presente como un medio para salir de la pobreza, tiene efectos terribles sobre las poblaciones desfavorecidas del Sur. Debido a sus tipos de interés y a sus condiciones abusivas y depredadoras, encierra a esas personas vulnerables en la trampa del endeudamiento, obligándolas a contraer nuevos préstamos para reembolsar los precedentes y a realizar enormes sacrificios durante años y décadas. Reconocemos que las mujeres son las primeras víctimas del microcrédito y nos solidarizamos con sus luchas contra los préstamos depredadores en Sri Lanka, Bangladesh, Pakistán, Nepal y el resto del mundo.
9) Exigimos a los Estados que adopten políticas migratorias decentes y duraderas. La migración es un derecho humano. Exigimos la puesta en marcha de políticas justas y humanitarias que garanticen vías legales seguras, protejan el derecho al trabajo y promuevan la inclusión social. Los gobiernos deben volcarse sobre las causas profundas, tales como la desigualdad y la exclusión social.
10) Continuamos con nuestra oposición a todos los préstamos, inversiones y acuerdos comerciales depredadores que confinan a la gente común en un círculo vicioso de austeridad, de desempleo y de pobreza, ya sea que provengan de las instituciones financieras internacionales, de las potencias del Norte o de potencias capitalistas como China y la India, cuyas políticas tienen consecuencias negativas significativas en Asia del Sur.
11) Exigimos el fin de todas las formas de préstamos ilegítimos concedidos por los gobiernos, las instituciones financieras internacionales, los bancos multilaterales de desarrollo y otros, que ponen en peligro vidas, destruyen medios de subsistencia y degradan el medio ambiente. Nos reafirmamos en nuestra oposición al sostén de las energías contaminantes, incluidos los combustibles fósiles.
12) Pedimos la suspensión de todos los tipos de privatizaciones y de asociaciones público-privadas.
13) Rechazamos los mecanismos financieros tales como los intercambios deuda/naturaleza, los bonos verdes, los intercambios y las compensaciones de carbono, que permiten a las empresas descargarse de sus responsabilidades, explotar las vulnerabilidades y perpetuar las injusticias económicas y ambientales bajo la cobertura de la durabilidad. La justicia de la deuda implica reparaciones por la crisis climática.
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14) No pensamos que la deuda pública sea intrínsecamente mala. Los gobiernos pueden contraer préstamos para financiar la bifurcación ecológica, reemplazar las energías fósiles por energías renovables respetuosas con el medio ambiente, financiar una reforma agraria, reducir drásticamente los transportes por carretera y aéreos privados y reemplazarlos por transportes colectivos, financiar la creación de empleos decentes para todas las personas, garantizar servicios públicos dignos universales y asegurar el respeto a los derechos humanos fundamentales. De este modo, un préstamo público puede ser considerado legítimo si financia iniciativas legítimas y si los prestamistas actúan de manera legítima.
15) Abogamos a favor de la transparencia y la responsabilidad en todos los proyectos financiados por los proveedores de fondos extranjeros y las IFI en Asia del Sur. Deberíamos someter todos esos compromisos a un control democrático. Los acuerdos deberían ser ratificados por los parlamentos nacionales antes de ser ejecutados.
16) Abogamos por opciones alternativas tales como las subvenciones, los préstamos con tipos de interés cero sin discriminaciones, las iniciativas comunitarias gestionadas social y conjuntamente, etc. También por el desarrollo continuo de los servicios públicos gratuitos y de calidad, así como por el aumento de la financiación de los gastos sociales.
17) Unámonos en nuestras luchas contra el sistema ilegítimo de la deuda y los acuerdos de libre comercio, que humillan y explotan a los pueblos, saquean y destruyen el medio ambiente y conducen a poblaciones enteras hacia la pobreza y la miseria
18) Extendamos nuestra solidaridad a todas las poblaciones que se hallan en la trampa infernal de las deudas ilegítimas. Continuaremos nuestra lucha mientras haya seres humanos que vivan bajo la carga del sistema deuda, de las instituciones financieras y del microcrédito.
Traducción por Griselda Piñero