Cinco reflexiones sobre la Cumbre Alternativa (Alter Summit)

20 de agosto de 2012 por Felipe Van Keirsbilck


1. Un enigma

Por qué las elites políticas aplican medidas de austeridad que son:

- Socialmente destructivas. Se trata de los mayores retrocesos sociales desde la guerra, e incluso la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa acaba de calificar a esta austeridad como una amenaza contra los Derechos Sociales y contra la democracia.

- Económicamente absurdas. La austeridad aumenta los déficits y la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
y destruye el aparato productivo, sin siquiera ofrecer una pista de salida de la crisis.

- Democráticamente suicidas. Por un lado, por las intervenciones autoritarias de la Troïka que sitúan a varios países en situación de post-democracia, por otro lado, porque las consecuencias de la austeridad impulsan a los partidos fascistas y xenófobos.

¿Es por incompetencia?

No: Podemos acusar a nuestros dirigentes de muchos defectos, pero no de ser imbéciles. Una parte de los políticos probablemente busquen alternativas, pero se topan contra la ausencia de respuesta efectiva en el marco de la economía mundializada y de la Unión Europea tal y como funciona a día de hoy. Pero para otros dirigentes, más o menos explícitamente neoliberales, la explicación es que para ellos probablemente se trate de aprovecharse de la crisis para rematar la revolución neoliberal (never waste a good crisis). Así pues, asistimos a una situación inédita, que requiere respuestas inéditas, a escala europea y, por encima de divisiones secundarias, la radicalización de la contradicción fundamental entre capital y trabajo, entre los intereses de una pequeña minoría ultraprivilegiada y la gran masa de la población, nos coloca ante una tesitura histórica.

2. Otro enigma

¿Por qué la derrota económica, práctica y teórica, del neoliberalismo no ha llevado al poder a gobiernos determinados a romper con la Troïka y el neoliberalismo? ¿Es por la resignación de los pueblos? ¡No, jamás ha habido tantas movilizaciones de tanta amplitud que desde hace tres años! La explicación principal se debe, para nosotros, a la misma construcción de la Unión Europea que hace las movilizaciones populares tradicionales ineficaces: El poder está en Bruselas o en Frankfurt, pero la capacidad de movilización y de lucha de la gente está en su casa, en su empresa, en su ciudad, en su región, en su país.

Esto permite precisar la naturaleza de esta misión histórica antes mencionada: Para nosotros, es urgente crear un verdadero Movimiento Social Europeo. ¿Qué sabemos de los Movimientos Sociales? para empezar, no se decretan (de lo contrario, podríamos decidir que el movimiento social europeo comenzará en esta sala mañana a las doce y media...)... sino que hace falta mucho trabajo para hacerlos posible. Luego, necesitan tres componentes:

- La capacidad de decir NOSOTROS (quiénes somos)

- La capacidad de decir ELLOS (quiénes son nuestros adversarios)

- Y la capacidad de decir claramente LO QUE QUEREMOS

Decir NOSOTROS, es retomar la ambición de la Hegemonía. Gramsci distinguía entre clase dirigente y clase dominante por el criterio siguiente: Cuando la clase en el poder llega a presentar sus intereses como los de la mayoría, ella «dirige», es decir, que ejerce el poder por la hegemonía, por la adhesión de las masas a un discurso creíble, no siendo el ejercicio de la fuerza más que un recurso accesorio. Cuando esta clase ya no puede convencer a las masas, no le queda más que la represión y la violencia, ya no dirige, y ya no es más que una clase dominante. La represión brutal en Grecia, en España, en Blockupy Franckfurt, la multiplicación de las leyes liberticidas o antisindicales demuestra que la oligarquía europea ha perdido y abandonado la batalla de la hegemonía. ¡Pero eso no significa que nosotros la vayamos a ganar! La izquierda tiene una larga tradición de luchas fratricidas libradas para determinar la hegemonía entre nosotros: Ahora debemos tener la ambición de conquistar juntos la hegemonía frente a ellos.

Para decir ELLOS, no será suficiente con acusar a los mercados “sin nombre ni cara”. Nuestros enemigos son los bancos, las multinacionales, los partidos políticos, que tienen un nombre, una dirección, dirigentes… Además debemos plantear una cuestión: ¿No tendremos que denunciar la responsabilidad personal de ciertos dirigentes? Si en esta sala estuviesen sentados los señores Barroso y Trichet, la señora Merkel y Sarkozy, Draghi y Papademos ¿No deberíamos pedirles cuentas, por nuestras sociedades arrasadas, por las familias carcomidas por la precariedad, la pobreza e incluso el hambre? ¿Por los numerosos suicidios que sus decisiones han provocado?

Ellos responderán que no son personalmente responsables de nada, que sus decisiones han sido ratificadas por los parlamentos de manera perfectamente legal, que nada se les puede reprochar y que son intocables… Y puede que entonces les digamos: Ok, está bien. ¡Es exactamente lo que decían, hace un año y medio, Ben Alí y Mubarak!

Por último, debemos decir QUÉ ES LO QUE QUEREMOS en un lenguaje claro que parta de las necesidades y realidades vividas por el 99% de la población. ¡Esas necesidades son la solución, no el problema! Es una victoria del neoliberalismo haber hecho creer que la economía y la política requerían conceptos y un lenguaje incomprensibles, que con la lengua del pueblo no era suficiente. Por ejemplo, reivindicar los Eurobonos puede ser una respuesta técnica en un momento dado, pero no puede ser una palabra de orden político, porque yo no se lo sé explicar al tendero de la esquina y no hará salir a la calle a los jóvenes parados de mi región.

3. Una cuestión clásica: ¿Qué hacer?

La cuestión ya no es, después de los años, saber si hay alternativas. “Tina” [1] está muerta antes que Maggy. Sin remordimientos. Tenemos abundancia de textos que describen, de manera globalmente convergente, lo que deberían ser alternativas creíbles por una Europa democrática, ecológica y social. Los manifiestos y los análisis se suceden (ver algunos ejemplos en www.altersummit.eu) , y rara es la semana en la que no aparece una nueva llamada a la unidad de los movimientos sociales en Europa.

En este contexto, a la pregunta de “qué hacer”, una respuesta posible sería. “Ir a Ikea a comprar una estantería para colocar todos los llamamientos a la unión por otra Europa”… Otra respuesta es considerar que lo que hace falta es hacer efectiva la convergencia de fuerzas, y su unidad concreta en la acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. . Nuestro objetivo es cambiar Europa, no cambiar una declaración. Esta unidad pasará por un programa de acciones que tenga al menos la ambición de dejar huella en la realidad (lo que requiere bastante tiempo de preparación…pero también ir bastante rápido para intervenir en el momentum de crisis que se va profundizando).

Tres observaciones sobre lo que puede ser tal programa de acción:

1. Una acción digna de ese nombre debe:

- Dar miedo al adversario: ¡No es solo una petición en Internet, ni únicamente una manifestación a la que los participantes deben ir en avión!

- Contar con participantes orgullosos y alegres de estar comprometidos, de sentirse protagonistas, no como una masa de maniobra.

- Consolidar y agrandar el movimiento para permitirle ir más allá.

2. En el contexto de la UE realmente existente, el programa de acción debe ser concebido desde el principio y realizado después como “bi-level”: Acciones simplemente nacionales no darán nada, y acciones europeas sin raíces en las realidades locales y nacionales no tendrán fuerza.

3. La acción debe perseguir la unidad. Pero no hay que ser naïf con lo que significa la unidad. Creer que la naturaleza de la izquierda, del movimiento obrero, es la de unificar, y que la naturaleza de la derecha y del capital es la de dividir, es creer en cuentos para niños. ¡Unificar, es dividir! Los capitalistas de mi país están por la unidad: Quieren que seamos solidarios con ellos, contra los alemanes, los franceses, los rumanos, etc. Nosotros, la izquierda y el movimiento obrero, los internacionalistas, nos debemos dividir, porque sabemos que es eligiendo estratégicamente y enunciando claramente la línea de división (“Ellos”) que nosotros podemos hacer efectiva la unidad (“Nosotros”).

4. Una buena noticia

Existe, para llevar a cabo este programa de unidad en la acción, un proceso concreto, ampliamente compartido, con una hoja de ruta, y los compromisos ya de más de cincuenta organizaciones nacionales o europeas, de más de quince países.

a) Un llamamiento –fusión de muchas otras- que permite una convergencia grande, pero clara. Este llamamiento está en nueve idiomas en www.altersummit.eu con muchos otros, constatamos una gran convergencia.

b) Numerosas firmas. Con nombres como Ken Loach, Susan Georges o Stéphane Hessel. Y numerosas personalidades políticas europeas importantes, de Los Verdes, de los socialdemócratas o de la GUE/NGL.

c) La relación en el FSE está clarificada: No reemplazar, no repetir: Ir más allá. Somos un hijo del FSE, y si el hijo no es reconocido, no pasa nada.

d) También hemos clarificado nuestra relación con los partidos: El Movimiento Social Europeo deber ser dirigido por los movimientos sociales, no por los partidos; pero no rechazamos las fuerzas políticas. Sí rechazamos tanto la antipolítica individualista como la vieja jerarquía según la cual los movimientos sociales deberían estar subordinados a los políticos. Las personalidades que apoyan nuestro llamamiento son bienvenidas, debemos luchar cada uno sobre su terreno; pero no queremos el esquema clásico en el que el movimiento social redacta un cuaderno de reivindicaciones y lo transmite al mundo político. “¡Por favor, no nos representan!”. No pedimos a los políticos que nos representen sino que luchen con nosotros, si comparten el análisis fundamental resumido en nuestro llamamiento.

e) Hoja de ruta

Tenemos dos acontecimientos importantes por delante: La concentración “Firenze 10+10”, del 8 al 11 de noviembre, y la propia Cumbre Alternativa (Alter Summit), que tendrá lugar a principios de 2013, probablemente en Atenas. (Hay una hoja de ruta más detallada en la web www.altersummit.eu). Pero hay que ser muy conscientes del hecho de que esas dos fechas, aisladas, no sirven de nada. Indican un ritmo común para este proceso que debe comenzar antes, y seguir después:

- Antes de noviembre, hace falta un gran trabajo de coordinación europea, y es necesario coordinar para el Alter Summit el mayor número posible de países o regiones, para que las delegaciones que vengan a Florencia se alimenten de debates nacionales estratégicos.

- Entre noviembre y la primavera de 2013, tendremos un pequeño (o gran) centenar de días para construir la movilización de masa a nivel nacional o regional. El objetivo es organizar un día de acción simultánea, en el mayor número posible de ciudades de Europa, con consignas comunes de fuerte carga política.

- ¡Tras la Cumbre Alternativa, la lucha deberá continuar!

5. Una mala noticia

¡La mala noticia es que hay trabajo que hacer! Necesitamos compromisos en las coordinaciones nacionales o regionales unitarias.

La transformación de la sociedad no provendrá, lo sabemos desde hace tiempo, de los soñadores que elevan teorías sin fin, ni de los oportunistas que esperan que el pueblo, cansado de la opresión, se levante espontáneamente: Esta transformación requiere un paciente trabajo de organización. La proposición de Cumbre Alternativa que tenemos sobre la mesa no es dogmática. Recoge numerosos apoyos, pero todavía puede, en las semanas que vienen, ser mejorada. Si las mejores propuestas permiten reforzar el proceso, su potencia y sus posibilidades de éxito, son bienvenidas. Pero rápido, porque el proceso no para.

La primera urgencia es la puesta en marcha de las coordinaciones unitarias, nacionales o regionales para soportar este proceso.

En fin, no hay que hacerse ilusiones: Este proceso abre un combate de largo aliento. Pero si triunfa –lo cual será difícil- este proceso de movilización no será suficiente. Pero vamos a trabajar con todos aquellos que quieran tirar del carro, como repetimos a menudo en los sindicatos:

“Quien lucha puede perder, pero quien no lucha ya ha perdido”

info chez altersummit.eu
www.altersummit.eu




Notas

[1Tina: “No hay alternativa”

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