Elecciones en Uruguay. Victoria del Frente Amplio

2 de diciembre de 2024 por Rubén Navarro


Licencia Creative Commons

El domingo 24 de noviembre, el Frente Amplio ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La fórmula integrada por Yamandú Orsi y Carolina Cosse obtuvo el 49,8% de los votos frente al 45,9% del partido Nacional, de derecha. (El FA obtuvo el 49,8 por ciento de los votos (1.212.833), mientras que la coalición de gobierno llegó al 45,9 (1.119.537). La diferencia fue de 93.296 sufragios.)



Una clara victoria. La coalición-movimiento, como se define estatutariamente, ganó en 5 de los 19 departamentos, mientras que anteriormente sólo había ganado en las 2 ciudades más grandes, Montevideo y Canelones. El FA cuenta con 16 de los 30 senadores y 48 diputados en un total de 99.

El FA se impuso en 53 de los 62 barrios de Montevideo. Los 9 barrios en los que ganó el Partido Nacional corresponden al sector de la costa, los situados “al sur de Avenida Italia”, una línea divisoria entre la población acomodada y los sectores populares que viven al norte de la misma y en la zona oeste de la capital uruguaya. Pese a ello, la distancia porcentual entre el FA y la coalición de derecha en el gobierno, se acortó entre 6 y 13 puntos en este sector, según lo analizado por el periódico El Observador del 27 de noviembre.

Al conocerse los resultados, se produjeron manifestaciones espontáneas en todo el país. Tras 5 años de gobierno de derecha, la victoria del FA fue vista como un alivio. Las clases trabajadoras manifestaron esperanzas en el gobierno Orsi-Cosse. Desde el Covid, la transferencia de riqueza al capital a expensas de los trabajadores no ha dejado de crecer y a pesar de la reciente mejora de los indicadores económicos las clases trabajadoras se han visto obligadas a seguir apretándose el cinturón. [1]

Ahora bien, “si hoy, cinco décadas después, en las bases sociales, la militancia e incluso una parte no despreciable de su dirigencia esas aspiraciones (de transformación tendencialmente socialistas) siguen vivas, no es evidente la forma en que eso vaya a trasladarse a un eventual gobierno frenteamplista”, decía el periodista Gabriel Delacoste en el semanario Brecha del 1/11/2024. [2]

El interrogante de Delacoste es legítimo. El 27 de octubre previo había tenido lugar la primera vuelta de las elecciones, las elecciones parlamentarias y, sobre todo, el Plebiscito contra la Reforma de la Seguridad Social. Internamente, se consolidó el MPP, la corriente mayoritaria y más moderada del FA liderada por el ex presidente Mujica. Este sector se opuso al referéndum en defensa de la seguridad social organizado por la Central Sindical PIT-CNT y fue apoyado por el PC, el PS y el PVP, partidos que se reclaman de la clase trabajadora. Estos últimos sectores quedaron en minoría dentro del FA. El Plebiscito contra la reforma jubilatoria no obtuvo la mayoría, y si bien casi el 40% de los uruguayos votó por el «Sí», fue una derrota para el movimiento popular. [3] Esta derrota y la nueva realidad interna dentro del FA, a lo que debe sumarse la incorporación al mismo de sectores disidentes y minoritarios del partido Nacional y de algunas figuras menores del partido conservador Cabildo Abierto, liderado por el general retirado Manini Ríos, abren pocas perspectivas de cambios profundos o significativos.

¿Qué perspectivas?

Los resultados -elecciones parlamentarias y plebiscito- establecen una distancia entre el FA y las aspiraciones de los trabajadores. Pero no se trata aún de una distancia organizada. La cantidad de votos en blanco -38.500- es sin duda un primer indicio de ello. Además, una parte de los votos anulados, que no se puede cuantificar, corresponde posiblemente al hecho de que algunos electores habían expresado su voluntad de introducir en el sobre de votación la papeleta por “Sí” del 27 de octubre, una forma de expresar su rechazo a los dos candidatos presentes en la segunda vuelta.

El candidato electo, Yamandú Orsi, manifestó su voluntad de diálogo sobre la seguridad social, pero las declaraciones del futuro ministro de Economía, Gabriel Oddone son una muestra de la política que seguirá el próximo gobierno: «entre laspropuestas económicas del Frente Amplio y las de la Coalición Republicana (derecha) no había dos modelos de país radicalmente opuestos, sino más bien diferencias en las prioridades, en los enfoques de ciertos temas y en el cómo implementar los cambios». [4] Así pues, si bien no se puede hablar de continuidad, tampoco es posible esperar una ruptura.

En declaraciones al semanario Búsqueda, el presidente de la central sindical PIT-CNT, dijo que «pueden encontrarse en este período «puntos de convergencia programática» con el gobierno». [5] La posición de la central de trabajadores será analizada en el próximo congreso, previsto para mediados de mayo del 2025, o sea un mes y medio después de la instalación del gobierno frenteamplista, el 1 de marzo de 2025.

También a nivel sindical, la Tendencia de Militantes Clasistas, muy minoritaria por cierto, califica de “pseudo enfrentamiento” el que tuvo lugar entre la dirigencia del PIT-CNT y la dirección del FA durante la campaña por el plebiscito y considera que 2es necesario seguir imaginando y luchando por un mundo donde la justicia social sea más que una promesa vacía". [6]

Hay un inicio de proceso de recomposición del movimiento popular y si bien aún no ha logrado tomar cuerpo a nivel sindical o político, permite que nos preguntemos: ¿Se va a quedar quieto mientras el gobierno progresista le resuelve los problemas? ¿Va a continuar teniendo iniciativas como el plebiscito de la LUC [7] o el de la Seguridad Social cuando sienta que no se están colmando sus expectativas? ¿El comportamiento de los movimientos sociales será igual al que adoptó durante los gobiernos progresistas anteriores? ¿Habrá espacio político para la recomposición de una izquierda anticapitalista? Estas son algunas de las preguntas que quedan planteadas. La respuesta vendrá de las medidas que adopte el gobierno progresista, pero también de la relación de fuerzas que los militantes políticos, tanto dentro como fuera del FA, así como el movimiento obrero y popular lograrán imponer.


Notas

[1Véase Uruguay – El conflicto de clases se expresa en el plebiscito de la seguridad social, no en las elecciones nacionales, Mario Pieri, Correspondencia de Prensa, 1-10-2024

La evolución del PIB de Uruguay estuvo por encima de los niveles previos a la crisis provocada por el Covid, pero «esta evolución no se tradujo en mejoras distributivas», tal como lo indica el informe de la Departamento de economía de la Facultad de Ciencias económicas y de administración. [[Una recuperación desigual: masa salarial y distribución del ingreso después de la crisis, Departamento de economía, Facultad de ciencias económicas y de administración, 17-9-2024 https://fcea.udelar.edu.uy/blog/8161-una-recuperacion-desigual-masa-salarial-y-distribucion-del-ingreso-despues-de-la-crisis.html

[2¿Qué se elige?, Gabriel Delacoste, Brecha, 1-11-2024 https://brecha.com.uy/que-se-elige/

[4Lo que se puede esperar para la economía tras el triunfo del Frente Amplio en las Elecciones Uruguay 2024, El Observador, 25-11-2024 https://www.elobservador.com.uy/economia-y-empresas/lo-que-se-puede-esperar-la-economia-el-triunfo-del-frente-amplio-las-elecciones-uruguay-2024-n5971855

[6Correo de la Tendencia, noviembre de 2024

[7Sobre la LUC (Ley de Urgente Consideración), véase «Pese a críticas sostenidas a la LUC, el Frente Amplio incluyó pocas propuestas de cambio entre sus prioridades.» https://correspondenciadeprensa.com/?p=43885. La misma fue adoptada en julio de 2020. El PIT-CNT y el FA, junto con otras organizaciones sociales y políticas, organizaron un referéndum. El mismo tuvo lugar en marzo del 2022 y obtuvo un apoyo de 48,7% de los votos válidos, por lo que la anulación de la ley fue rechazada.

CADTM

COMITE PARA LA ABOLICION DE LA DEUDAS ILEGITIMAS

8 rue Jonfosse
4000 - Liège- Belgique

+324 56 62 56 35
info@cadtm.org

cadtm.org