Alemania y Francia marcan un continente fragilizado

Las locomotoras europeas averiadas

3 de enero de 2025 por Sergio Ferrari


Foto : Flickr, CC, https://www.flickr.com/photos/nato/53848885518

Debilitadas a nivel político e institucional y golpeadas en sus economías, Alemania y Francia expresan una Europa que termina cabizbaja un muy difícil 2024.



Las recientes crisis gubernamentales de noviembre y diciembre en Francia y Alemania ponen trabas adicionales a la compleja situación económica del continente y al combate para intentar enderezar sus equilibrios presupuestarios. Y le impiden transmitir un mensaje positivo de futuro. Todo esto en un clima de permanente protesta, de uno u otro sector (desde los sindicatos a los productores rurales) que expresan la intranquilidad social de ambos países.

En una coyuntura geopolítica en la que la guerra Rusia-Ucrania transita nuevas modalidades y a escasas tres semanas del inicio de la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, hecho que podría tener repercusiones directas en lo económico si el líder republicano comienza a implementar algunas de sus promesas electorales. Como, por ejemplo, el aumento de los impuestos a los productos de importación (incluyendo los europeos) y la exigencia de que los países aliados de la OTAN Organización del Tratado del Atlantico Norte
OTAN
Este organismo asegura a los Estados europeos la protección militar de los Estados Unidos en caso de agresión, pero, sobre todo, ofrece a los Estados Unidos la supremacía en el bloque occidental. Los países de Europa Occidental aceptaron la integración de sus fuerzas armadas en un sistema de defensa puesto bajo el mando estadounidense, reconociendo de hecho la preponderancia de los Estados Unidos. Fue fundada en 1994 en Washington, y pasó a un segundo plano acabada la guerra fría. En el año 2002 se componía de 19 miembros: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y el Reino Unido, a los que se sumaron Grecia y Turquía en 1952, la República Federal de Alemania en 1955 (sustituida por la Alemania unificada en 1990), España en 1982, Hungría, Polonia y la República Checa en 1999.
(Organización del Tratado del Atlántico Norte) destinen a corto plazo, como mínimo, un 2% de su Producto Interior Bruto (PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
) para gastos de defensa. Hasta el año pasado solo 11 de los 30 miembros de la Alianza alcanzaron o superaron ese porcentaje. España, por ejemplo, destinó en 2023 el 1,24% y proyecta cumplir con la meta exigida recién para 2030.

Foto: Dmytro Smolienko OCHA_ Naciones Unidas. jpg

Crisis políticas en el peor momento

El 16 de diciembre el Canciller alemán Olaf Scholz no pudo hacer validar la moción de confianza a su gobierno en el Parlamento, lo que significó su derrota política y lo obligó a convocar a elecciones generales anticipadas a inicios del 2025. Fue el resultado lógico de la ruptura que se había dado en Berlín un mes antes, a comienzos de noviembre, en la ya fragilizada coalición de gobierno conformada hasta entonces por socialdemócratas, liberales y verdes y liderada por el propio Scholz.

La crisis política alemana se dirimirá el 23 de febrero próximo en las urnas. Mientras tanto, la principal potencia europea cierra un 2024 marcada por su debilidad político-institucional y el decrecimiento económico actual, así como los nubarrones que oscurecen su economía en el futuro cercano. Su capacidad productiva ha perdido competitividad y le cuesta reubicarse como cabeza de un continente que se siente incómodo en un contexto internacional de rápidos cambios.

Protesta sindical frente al Parlamento alemán en Berlín 5/12/2024. Foto: WSWS. jpg

A menos de 1.000 kilómetros al sureste de Berlín, París y su gobernabilidad no cierran el año mucho mejor que su aliado alemán. El pasado 6 de diciembre el parlamento galo le retiró la confianza al primer ministro Michel Barnier y votó su caída tan solo tres meses después que el presidente Emmanuel Macron lo había designado jefe de Gobierno.

Una semana más tarde, el 13 de diciembre, in extremis, Macron nombró nuevo primer ministro al centrista François Bayrou. A pesar de haber evitado concluir el año con la que hubiera sido una inquietante acefalía, la gestión de Bayrou se inicia entre algodones, como tercer primer ministro francés en solo 100 días, sin contar con una fuerza mayoritaria en el Parlamento que lo respalde y con la enorme responsabilidad de lograr aprobar a corto plazo el presupuesto para 2025.

El tobogán descendente de Macron ya había comenzado a acelerarse en junio de este año, como resultado de la estrepitosa derrota de su fuerza en las elecciones de diputados al Parlamento Europeo. Al constatar su derrota frente a la derechista Reagrupación Nacional (ex Frente Nacional) de Marine Le Pen y Jordan Bardella, Macron arriesgó fuerte, disolvió entonces la Asamblea Nacional (Congreso) y convocó a nuevas elecciones el 7 de julio. Esta vez, el Nuevo Frente Popular de centro izquierda resultó la coalición política más votada. Contrariado ante la opción de nombrar un primer ministro progresista y, por otra parte, bajo la presión constante de la extrema derecha, Macron escogió entonces a Michel Barnier, quien no representaba a ninguna de las fuerzas parlamentarias principales. La corta gestión de Barnier, condenado desde el principio al fracaso, y la imposibilidad de impulsar el presupuesto para el año próximo, ejemplifican la fragilidad política cada vez más notable del presidente francés, ahora obligado a buscar un nuevo salvavidas en la figura de Bayrou. De esta forma, entre crisis y crisis, la debilitada gobernabilidad aparece como una amenaza central contra la institucionalidad francesa. Situación que a esta nación le resta energía para asumir el rol de segunda locomotora continental.

El movimiento campesino ha sido uno de los actores principales de la protesta social contra Emmanuel Macro. Foto: Confederation Paysanne. jpg

Los números no cierran

Según diversas fuentes, a fines de 2024 Alemania se encuentra entre los socios de la Unión Europea con peores cifras económicas, con una contracción del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,2%. El país atraviesa el décimo trimestre sin crecimiento real, lo que algunos analistas ya califican de “estancamiento preocupante”.

Como lo indica un reciente análisis de la cadena televisiva Euronews, “Durante este caos de gobernanza, Berlín no ha enviado a la Unión Europea ningún plan sobre cómo abordará su déficit en los próximos años” a pesar de exigirle continuamente a Bruselas normas fiscales estrictas. Según este análisis y a la luz de lo que vive Alemania , “el sombrío panorama económico europeo no tiene visos de mejorar” (https://es.euronews.com/business/2024/12/05/las-crisis-politicas-de-francia-y-alemania-agravan-los-problemas-de-la-maltrecha-economia-).

Ya en octubre pasado el gobierno alemán corregía previsiones y anticipaba los magros resultados macro: una caída en 2024, en lugar del esperado aumento del 0,3%. Caída que se suma a la contracción del 0,3% del año pasado. Con este deterioro en mente, el Banco Federal de Alemania acaba de readecuar sus previsiones futuras: un magro 0,2% de crecimiento en 2025 y un 0,8% en 2026, cifras muy por debajo de las propias estimaciones mucho más optimistas del Ministerio de Economía de ese país.

Como analizaba recientemente la cadena alemana Deutsche Welle, esta revisión a la baja se da tras una serie de malas noticias económicas para el país, entre ellas la suspensión en septiembre de un importante proyecto de planta del gigante tecnológico Intel y el anuncio del gigante Volkswagen de posibles cierres de fábricas y despidos. Según este medio, la economía alemana, que durante mucho tiempo se benefició de una energía barata gracias a los acuerdos de suministro de gas ruso y exportaciones dinámicas, sobre todo a China, “sufre ahora los efectos de la guerra en Ucrania y la baja en la demanda mundial en medio del auge de medidas proteccionistas” (https://www.dw.com/es/alemania-prev%C3%A9-recesi%C3%B3n-en-2024-pero-promete-repunte/a-70449433).

Vista aéria de la fábrica Volkswagen en Wolsfburg. Foto: vw.jpg

En cuanto a Francia, las más recientes estimaciones del Banco Nacional señalan un crecimiento para 2024 del 1,1% del PIB. Tendencialmente, un 0,9% para 2025 (en lugar del 1,2% proyectado em septiembre pasado) y un 1,3% para 2026 (cifra menos optimista que el 1,6% proyectado hace solo dos meses atrás). El desempleo actual supera el 7%.

Las cifras macro crean preocupación. El déficit público de este año va a superar el 6% del PIB —muy por encima del 3% aceptado como regla por la Unión Europea— mientras que la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
pública estará por encima del 112%. El gasto público en Francia representa casi el 60% del PIB, uno de los porcentajes más elevados del mundo. En junio de 2024, la Unión Europea había advertido a Francia y a otros seis de sus miembros (Bélgica, Italia, Hungría, Malta, Polonia y Eslovaquia) por sus déficits presupuestarios excesivos. De ahí la apuesta de Macron de imponer un esfuerzo presupuestario de 60.000 millones de euros (40.000 millones de recortes de gastos y 20.000 millones de ingresos adicionales) para acercarse a los cánones de la Unión Europea. Montos inaceptables para una parte importante de la clase política —y el movimiento social francés— que ve en este déficit una de las causas de la debilidad de Macron y que, por otra parte, quiere evitar que un sector considerable del electorado la considere corresponsable de cualquier ajuste doloroso.

Europa desorientada

Por detrás de Alemania y Francia, envueltas en sus propias crisis, vienen Italia —con un crecimiento de menos de un punto este año— y España, la gran sorpresa, con más de un 3% en 2024. Sin embargo, ni una ni otra, con PBI de menos de la mitad del de Alemania, están en condiciones de asumir el rol de nueva locomotora de la Unión Europea. En el caso de Italia, sus cuentas internas, la posición ideológica de su gobierno y sus propias tensiones políticas no le dan la estabilidad real que exigiría el nuevo liderazgo. En cuanto a España, a pesar de sus resultados económicos “milagrosos”, su polarización política interna y la debilidad de su alianza gobernante –atravesada por múltiples contradicciones internas, especialmente con un sector de los nacionalistas catalanes— reflejan una preocupante fragilidad política.

La Unión Europea atraviesa un momento complejo de su historia, reflejo directo, esencialmente, de la difícil realidad alemana y de las nuevas coordenadas geopolíticas. En esta coyuntura, las preguntas de fondo son de difícil respuesta debido a la premisa de un casi seguro cambio de gobierno luego de las elecciones de febrero próximo. Lo que puede significar un vuelco de las prioridades y definiciones políticas de Berlín. ¿Seguirá apostando Alemania a continuar como el motor económico de la Unión Europea, o se replegará para intentar destrabar sus problemas estructurales, algo que pareciera aconsejarle el instinto individual de sobrevivencia?

En todo caso, es obvio que en estos últimos meses la Unión Europea no ha logrado asumir un rol propio, soberano y alternativo en el contexto internacional. La guerra Rusia-Ucrania no está beneficiando a sus economías, problema que se agravará el momento en que deban pagar la gran factura de la reconstrucción ucraniana. Y su voz en el contexto internacional, de frente a las otras potencias del mundo, parece afónica, cuando no muda.


Sergio Ferrari

es periodista argentino radicado en Suiza. Acreditado ante el Gobiero suizo. Colaborador regular de diversos medios suizos, europeos y latinoamericanos.

Otros artículos en español de Sergio Ferrari (186)

CADTM

COMITE PARA LA ABOLICION DE LA DEUDAS ILEGITIMAS

8 rue Jonfosse
4000 - Liège- Belgique

+324 56 62 56 35
info@cadtm.org

cadtm.org