6 de octubre de 2025 por Ilaria Salis

Ilaria Salis. Por © European Union, 1998 – 2025, Attribution, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=149789359
Ilaria Salis, arbitrariamente encarcelada (y literalmente encadenada con grilletes) en una prisión de la Hungria de Orbán, fue liberada en junio de 2024 merced a su elección como diputada del Parlamento Europeo. Ya entonces, dedicó SP a su caso un amplio dossier. La entrevista Giuliano Santoro para el diario il manifesto. - SP
Ilaria Salis acaba de superar el primer obstáculo: la Comisión de Asuntos Jurídicos (JURI) del Parlamento Europeo ha votado por un estrecho margen de 13 votos contra 12 en favor de mantener su inmunidad parlamentaria.
Los votos decisivos procedían de miembros del Partido Popular Europeo (PPE), que está dividido sobre esta cuestión: dos de sus representantes rechazaron el informe que habría enviado a la antifascista italiana de vuelta a una prisión húngara. Cuando hablamos con Salis, expresó su satisfacción y su cauteloso optimismo mientras espera la votación final en la sesión plenaria.
«Tenemos que esperar hasta el 7 de octubre», afirma, «pero, por ahora, celebramos este importante resultado. Nos da esperanza, pero estamos a la espera de la decisión final. Tengo confianza, pero también sé que la campaña en mi contra por parte de la extrema derecha y los fascistas se volverá ahora todavía más desagradable. Tenemos que mantener la guardia alta».
En los últimos días, ha hecho usted un llamamiento a los miembros electos del PPE, recordándoles las numerosas quejas de la Unión Europea sobre el Estado de derecho en Hungría. ¿Esperaba este resultado?
No tenía ninguna expectativa. El procedimiento de la comisión JURI es muy hermético; se reúnen a puerta cerrada y votan en secreto. Por mi parte, esperaba que reconocieran la situación en Hungría, sobre todo después de las recientes declaraciones del Gobierno de Budapest en las que equipara a los antifascistas con terroristas.
¿Qué representa la votación de la comisión?
Es una prueba más de que me es imposible obtener un juicio justo en Hungría. Y no se trata solo de mí; pienso en Maya, que sigue allí en prisión y a la que le espera una sentencia en octubre. Así que, tras las opiniones de varios jueces de la UE —en Italia, Francia y Alemania—, tenemos otra prueba más del estado de los derechos humanos en Hungría. Y por eso quiero hoy recordar a todos los compañeros que están en prisión con Maya, perseguidos por el régimen húngaro.
Ha convertido su caso personal en una batalla política. ¿Ha tenido éxito?
Siempre intento ver el principio general en el caso particular. Esta es una batalla importante para todos. Sirve para defender las garantías y los derechos democráticos, que se consiguieron mediante la lucha y son los principios básicos del Estado de Derecho, y que no están garantizados para siempre. Obtuvimos estas garantías cuando el pueblo se rebeló, y ahora las están amenazando los gobiernos soberanistas de Europa. Quieren dar marcha atrás. Estos derechos no existen sólo dentro de un paradigma liberal, son herencia de luchas pasadas. Esa es otra razón por la que hay que defenderlos.
¿Su historia es emblemática de un ataque más amplio a los derechos?
Fijémonos en el derecho a la disidencia, que quieren socavar. En Hungría hay siempre un enemigo público: hoy lo son los antifascistas; lo vimos antes con la prohibición del Orgullo. Necesitamos un escudo colectivo contra este tipo de criminalización.
¿Constituye la Italia de Meloni una variante de este modelo?
Por desgracia, sí. El Gobierno italiano ve a Orbán como fuente de inspiración, en lugar de tomarlo como amenaza de la que protegernos. El camino que han emprendido apunta claramente en esa dirección. Tan pronto como el presidente húngaro llegó al poder, puso en marcha reformas que desmantelaron los pilares de la democracia. Algunas de las reformas del gobierno de Meloni —y me refiero a la reforma judicial y, en especial, a la presión para que el primer ministro sea elegido directamente— van en la misma dirección: alterar el equilibrio de poderes y reforzar el ejecutivo. Así que sí, veo un paralelismo.
Comparten ahora también la táctica común de explotar el asesinato de Charlie Kirk para atacar a sus oponentes.
La extrema derecha crea campañas de odio. Puedo dar fe de ello, basándome en la que crearon en mi contra. Y luego están dispuestos a explotar cualquier noticia de mala fe para criminalizar la disidencia. Después de los antifascistas, los migrantes y otras minorías, cualquiera podría acabar en el punto de mira de su odio. Me parece bastante patético este intento de darle la vuelta al guion.
En los últimos meses, ha viajado por toda Italia, en parte para conocer a las personas cuyos votos le sacaron de la cárcel. ¿Con qué se ha encontrado en ese periplo?
Ha sido muy interesante. Siempre me gusta escuchar y comprender lo que está pasando, incluso en los lugares más pequeños. Tengo fe en que el cambio se produce desde abajo, como demuestran las movilizaciones en favor de Palestina. Debemos ser conscientes de la época en la que vivimos, pero también tenemos que ser positivos. En estas reuniones, siento la confianza de que realmente podemos convertirnos en una fuerza de cambio. Hay muchas personas que se niegan a rendirse y que luchan, cada una a su manera. Mi propia historia lo demuestra: el gran apoyo que he recibido es una muestra de que hay mucha gente que quiere luchar contra la injusticia.
Ha solicitado usted ser juzgada en Italia. ¿Por qué?
Últimamente he insistido en que mantener mi inmunidad no significa que el juicio no deba celebrarse. Quiero que el juicio se celebre en Italia. Para que eso ocurra, las autoridades italianas deben intervenir: el ministro de Justicia podría permitir que el juicio siguiera adelante, aun cuando yo disponga de inmunidad. Lo he estado pidiendo desde que estaba en la cárcel en Budapest. No está claro por qué no lo han hecho. Quizás les conviene más así. O quizás quieren verme encadenada en la Hungría de Orbán.
Fuente: sinpermiso.info, extraida de Il Manifesto Global, 29 de septiembre
Traducción: Lucas Antón
profesora y activista antifascista italiana sometida a un abusivo encarcelamiento en Hungría entre febrero de 2023 y junio de 2024 por dudosas acusaciones de agresión a varios neonazis, fue elegida eurodiputada en las listas de Alleanza Verdi Sinistra el 9 de junio de 2024.