Los canjes de deuda, despojo por conservación (Video)

7 de julio de 2025 por Alberto Acosta , Acción Ecológica


Desde Acción Ecológica y el Instituto de Estudios Ecologistas, con el apoyo de Misereor y Kairos, se difunde un video corto que desnuda las falacias de los tan promocionados canjes de deuda para inversiones sociales y ambientales. Este valioso aporte fue elaborado luego de que se han concretado las negociaciones para dos canjes destinados a conseguir recursos para las Islas Galápagos y la Amazonía en Ecuador. En 9 minutos se sintetiza una realidad compleja a través de la voz de varias personas conocedoras de la materia o afectadas por estos canjes: Aurora Donoso, Nemo Andy Guiquita, Daniel Carvajal, Andre Standing y Alberto Acosta.



En términos sencillos, la solución que se está proponiendo con estos canjes busca disminuir el peso de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
externa, a la vez que parte señalando que su servicio se rediccionaría para financiar varias medidas ambientalistas o sociales.

La idea de canjear deuda por algún “activo Activo En general, el término “activo” hace referencia a un bien que posee un valor realizable o que puede generar ingresos. Por el contrario, hablamos de “pasivo”, es decir la parte del balance compuesta por los recursos de los que dispone una empresa (capital propio aportado por los socios, provisiones por riesgos y gastos, así como las deudas). de la Naturaleza” tiene mucho recorrido. Por ejemplo, el canje de deuda por territorios, sin ningún criterio ambiental, es parte de la historia de la “deuda eterna” ecuatoriana. A mediados del siglo XIX se quiso resolver el tema de la impagable deuda de la Independencia entregando territorios en la Amazonía y en la zona del Pailón de Esmeraldas, así como en la región de lo que hoy son las provincias de Cañar y Guayas; alentando en paralelo la inmigración europea para colonizar esas tierras. Unas décadas más tarde, hace poco menos de 100 años, se propuso entregar las Islas Galápagos para liberar al país de las deudas externas. Era evidente que en estos casos estaba abiertamente en juego la soberanía nacional.

Lo que nos interesa ahora es el canje visto desde la posibilidad de atender demandas ambientales o sociales. Recordemos que, en los años 80 del siglo XX, en pleno debate internacional sobre la deuda externa, aparecieron varias iniciativas similares a las inicialmente señaladas. La lista de mecanismos de este tipo conversión es larga.

Durante la gran crisis de deuda externa en los años 80 se abrió más aún la puerta del mercado secundario en las que participan diversos financistas y bancos: entre los que se incluyen también a grandes empresarios y bancos nacionales de los países deudores. Los actores –incluyendo muchos especuladores– aprovecharon de las deudas depreciadas para seguir lucrando de la deuda, tal como lo hacen actualmente.

En ese entorno fueron grupos conservacionistas los que comenzaron a idear cómo hincarle el diente al problema para sacar recursos que les permitan impulsar inversiones en su área de preocupación. Thomas Lovejoy, representante del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en 1984 propuso la conversión de deuda externa a cambio de actividades de conservación de la Naturaleza. Así las cosas, en esa época, normalmente en alianza con diversos actores internacionales, como los organismos multitalerales de crédito, en los mercados secundarios algunas organizaciones ambientalistas obtuvieron recursos al participar en el canje, sobre todo comprando títulos de deuda con enormes descuentos que luego los transformaron en significativos ingresos al convertirlos en moneda nacional.

Bolivia fue, en el año 1987, el primer país que inicio un proceso de conversión para proteger a la Naturaleza. Luego vendrían Ecuador y más tarde Costa Rica, República Dominicana y otros países más. La literatura sobre el tema es extensa.

En muchos casos, realmente la mayoría, el canje no fue solo para inversionnes ambientales y sociales. En Ecuador este tipo de canjes se dio casi a la par de varias medidas como la sucretización de la deuda externa –un mecanismo para estatizar las deudas externas de agentes económicos privados–, que permitió hacer enormes utilidades a quienes se beneficiaron de esas operaciones, a la cabeza la banca privada e incluso varias empresas extranjeras. A la sombra de esas operaciones financieras, entonces muy poco promocionadas e incluso largamente ocultadas, se abrió la puerta para conversiones destinadas a proyectos sociales y ambientales, que fueron ampliamente publicitados.

Conviene repasar muy someramente algunos puntos críticos para entender la dimensión de las propuestas de canje de deuda externa por Naturaleza. Empecemos destacando que estas “soluciones” no fueron –ni podían ser– la gran solución para el reto de la deuda externa, problema que –por cierto– no es solo financiero. Mucho menos estas “soluciones” ayudaron a enfrentar los complejos retos derivados de la destrucción de la Naturaleza, aunque sí sirvieron para algunas acciones puntuales como mejorar en algo la protección de algunas áreas naturales en el propio Ecuador. Estas limitaciones son evidentes pues incluso los montos del canje fueron siempre exiguos tanto en términos de alivio de la deuda como en el propio ámbito ambiental. Pero el tema no se agota en los volúmenes de deuda negociados, ni en los montos de inversiones ambientales…

Si abordamos el tema más allá de su publicidad, constatamos que estas operaciones financieras no abordan las cuestiones de fondo. Es decir, no enfrentan los orígenes y las repercusiones que derivan del endeudamiento externo en tanto herramienta de especulación Especulación Actividad consistente en buscar ganancias bajo la forma de plusvalía apostando por el valor futuro de los bienes y activos financieros o monetarios. La especulación genera un divorcio entre la esfera financiera y la esfera productiva. Los mercados de cambios constituyen el principal lugar de especulación. y hasta de control y subordinación de los países deudores. En la práctica estas operaciones no discriminaron entre deudas legítimas e ilegítimas, como son las deudas corruptas, usurarias, odiosas o desde el inicio impagables.

Además, con la intervención de organizaciones civiles, incluso extranjeras, en muchos casos, se vio mermada la capacidad de respuesta del Estado. Así, no faltaron momentos en los que la soberanía nacional fue puesta en entredicho por la presencia y poder adquirido por determinados grupos privados dentro y fuera del país.

Hay algo más preocupante. En medio del entusiasmo para difundir estas operaciones, para nada se considera el impacto brutal que tiene el mismo proceso de endeudamiento en la destrucción de la Naturaleza. Notemos que muchas veces la deuda se contrata apalancándola en yacimientos petroleros o mineros; inclusive se la paga entregando dichos recursos directa o indirectamente a los acreedores, como puede ser a través de una preventa petrolera. Asimismo, los gobiernos suelen exacerbar las actividades extractivistas para obtener recursos adicionales que permitan aliviar las presiones fiscales provocadas por el pago del servicio de la deuda Servicio de la deuda Suma de la amortización más los intereses del capital prestado. externa, causando deforestación, pérdida de biodiversidad y contaminación, incrementando la deuda social y ecológica.

Semejante situación muestra que, más allá de las exageradas expectativas que puedan generar los canjes entre deuda y cuidado ambiental, el problema estructural de la deuda externa y los graves destrozos ecológicos que ocasiona un sistema movido por la codicia se mantienen intactos. La deuda como herramienta de dominación económica y política sigue estando presente, por más que se la engalane con vestidos “verdes” o “azules”. En efecto, con los canjes lo que se hace es ampliar la llamada “economía verde” –hermana gemela de la “economía azul”– que se sostiene en la mercantilización de la Naturaleza, una de las mayores causas de su destrucción.

Por igual, en el ámbito social, estos canjes fueron una suerte de puerta de escape para no cumplir con los justos reclamos de diversos sectores de la sociedad. Así, para mencionar un caso, también en Ecuador, a fines de los años 80 y en los años 90 del siglo pasado, se dio paso este tipo de canjes en los que intervino la Iglesia católica, sobre todo con el apoyo del Arzobispado de Munich, que compró deuda en el mercado secundario. Luego, este Arzobispado donó esa deuda a los obispos en Ecuador (sobre todo uno, monseñor Luis Alberto Luna, obispo de Cuenca, se opuso con razones muy potentes inclusive de orden ético). Con los recursos obtenidos, los obispos, a través de una cooperativa cercana, compraron tierras que reclamaban los campesinos como suyas… de facto se indemnizó a los terratenientes en lugar de impulsar una verdadera reforma agraria.

Dicho esto, mal podríamos lanzar cohetes promocionando este tipo de mecanismos. Lo grave que con estos procesos terminamos normalizando cada vez más la idea de que todos los problemas sociales y ambientales deban resolverse desde las dinámicas de los mercados, como si la única forma viable de relacionamiento humano con la Naturaleza fuera a través de los precios. Por ello, consideramos urgente discutir soluciones estructurales, capaces incluso de cuestionar esa tendencia a mercantilizarlo todo, incluyendo la propia vida.

En lugar de comer el cuento de los beneficios del canje de deuda, es mejor levantar soluciones efectivas como la anulación sin condiciones de estas deudas externas, enfocando los reclamos inclusive en las OTRAS DEUDAS ETERNAS, por ejemplo, en la deuda ecológica Deuda ecológica Es la obligación de restitución contraída como consecuencia de la degradación del medio ambiente y la bio-diversidad, de la emisión de residuos, así como del agotamiento, apropiación y control de los recursos naturales, animales y de conocimientos ancestrales.

Englobaría, entre otros aspectos : Destrucción de la biodiversidad y los ecosistemas por su sobreexplotación ; Deuda del carbono ; Exportación de residuos ; Biopiratería
o la deuda colonial, en las que los países enriquecidos por la destrucción ambiental y el expolio colonial son los deudores. Estos sería algunos de los pasos que habría que dar para la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional sustentada en la justicia social y la justicia ecológicas globales.

En suma, estos canjes de deuda, que no solucionan nada, son, en la práctica, parte del problema.


Alberto Acosta

Economista ecuatoriano. Investigador de la FLACSO. Ex-ministro de Energía y Minas; Ex-presidente de la Asamblea Constituyente y asambleísta constituyente.

Otros artículos en español de Alberto Acosta (41)

Otros artículos en español de Acción Ecológica (4)

CADTM

COMITE PARA LA ABOLICION DE LA DEUDAS ILEGITIMAS

8 rue Jonfosse
4000 - Liège- Belgique

+324 56 62 56 35
info@cadtm.org

cadtm.org