Las perspectivas de reestructuración de la deuda de Siria que está en medio de cálculos geopolíticos. ¿Es o no es una deuda odiosa?

28 de mayo de 2025 por Eric Toussaint , The Syria Report


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En este artículo publicado en Damasco, la revista digital The Syria Report pone al descubierto el dosier de la deuda reclamada a Siria. La revista ofrece, por una parte, la palabra a Éric Toussaint del CADTM que propone utilizar la calificación de deuda odiosa y, por la otra, a Adnan Mazarei, investigador principal del Peterson Institute for International Economics y ex director adjunto del FMI para Oriente Próximo, quien sostiene una posición diferente a la de Éric Toussaint. The Syria Report menciona también la opinión del economista sirio Joseph Daher. Este artículo de fondo sobre la cuestión de la deuda siria es de un gran interés y el CADTM se congratula de ofrecer su contenido al alcance del público castellano parlante. Sabemos por el artículo que Rusia mantuvo hasta ahora buenas relaciones con el nuevo régimen. Una cuestión raramente mencionada en los medios de comunicación dominantes. El artículo de Syria Report insiste sobre la cuestión de la auditoría de la deuda. ¿Llegará a realizarse con la participación de la población siria o estará a cargo del FMI o de otro organismo internacional sin legitimidad? El artículo acaba con un resumen parcial de las anulaciones de deuda durante los dos últimos siglos.



El gobierno de transición sirio todavía no ha aclarado cómo piensa gestionar las deudas contraídas por el antiguo régimen de Assad con Rusia y con Irán. En un contexto de cambio de régimen, la reestructuración de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
está a menudo contemplada, en un sentido amplio, como una parte de la justicia transicional.

Desde Cuba en 1898 hasta Irak en 2003, numerosos países que tuvieron una transición política anularon o reestructuraron la deuda contraída por la antiguas autoridades.

En el pasado, Siria también procedió a una anulación parcial de su deuda externa. Desde los años 2000, el gobierno sirio aceptó reestructurar su deuda pública con Polonia, Rumanía, Bulgaria, República Checa y Eslovaquia. En 2005, Rusia aceptó borrar el 75% de la deuda contraída por Damasco, dejando solamente 1,5 millones de dólares para reembolsar en 10 años.

Actualmente, algunos analistas estiman que Siria debería invocar la doctrina de la «deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
», y declarar nulas las deudas contraídas por el régimen de Assad con Moscú y Teherán. Otros, por el contrario, advierten sobre esta opción y preconizan una reestructuración negociada en un marco internacional, con la participación de las instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
(FMI).

Teóricamente, varios caminos pueden llevar a una anulación o a una reestructuración de la deuda: una decisión unilateral del Estado soberano, unos acuerdos bilaterales con los acreedores o una negociación internacional. Estas tres opciones son complejas y están en medio de cálculos geopolíticos delicados.

La manera en que el gobierno de transición sirio aborde la cuestión de la deuda externa podría tener un impacto sobre su capacidad para obtener financiamiento por parte de los prestamistas internacionales tales como el FMI o el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

Mas...
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 Deuda externa

La deuda contraída por el régimen de Assad con sus dos principales aliados, Moscú y Teherán, permanece rodeada de secreto.

En enero de 2025, unos responsables del gobierno sirio calcularon que la deuda externa era de entre 20.000 y 23.000 millones de dólares, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores, Assad Al-Shiban, declaraba al Financial Times que esa deuda se elevaba a los 30.000 millones de dólares. En marzo de 2025, el exministro de economía, Bassel Abdul Hannan, afirmaba que ellos estaban «todavía analizando las cifras» para calcular la deuda con Irán y Rusia. The Syria Report solicitó al gobierno de transición aclaraciones sobre ese asunto, sin tener ninguna respuesta.

La mayor parte de esa deuda externa sería probablemente con Irán. Hace unos años, personas relevantes de la oposición iraní habían calculado que la deuda siria con Teherán era de 50.000 millones de dólares, pero las autoridades iraníes juzgaron que esa cifra era exagerada. De todas maneras, algunas líneas de crédito iraníes se hicieron públicas: por ejemplo, en enero de 2013, Irán concedió a Siria una línea de crédito de 1.000 millones de dólares, seguida en agosto del mismo año de una nueva financiación de 3.600 millones de dólares. Según un artículo reciente publicado en Majalla por el economista sirio Joseph Daher, el cálculo más bajo de la deuda siria con Irán se eleva a 16.000 millones de dólares.

El montante exacto de la deuda siria con Rusia también permanece confuso, aunque se sabe que en 2020 Moscú prestó 700 millones de dólares a Damasco. En noviembre del mismo año, Rusia anunció haber concedido mil millones de dólares para la red eléctrica siria, sin precisar si era una donación o un préstamo.

Es difícil evaluar lo que el antiguo régimen reembolsó efectivamente a Rusia y a Irán durante los 13 años de conflicto. El presupuesto del Estado sirio comporta una rúbrica titulada «deuda pública», pero no está claro en qué medida la deuda externa está incluida, aunque abarcaría también la deuda interna. Según el presupuesto de 2024 (https://syria-report.com/syrias-2024-budget-expenses-full-details/) los gastos ligados a la deuda pública alcanzarían los 11,8 billones de libras sirias (cerca de 1.380 millones de dólares al tipo de cambio de la época), contra 5,04 billones de libras sirias en 2023 (cerca de 1.680 millones de dólares al cambio actual). Conviene subrayar que esas cifras presupuestarias deben ser interpretadas con prudencia, ya que reflejan los gastos previstos y no los efectivamente realizados.

Antes de 2011, el Banco Mundial calculaba que la deuda externa siria era de cerca de 5.000 millones de dólares, principalmente bajo forma de préstamos bilaterales. Después del comienzo del conflicto, el gobierno de Assad dejó de reembolsar esos préstamos. Por lo tanto, hay procedimientos judiciales en curso en el Reino Unido y en la Unión Europea para recuperar 640 millones de euros de préstamos impagados. Queda por ver si las potencias occidentales se mostrarán abiertas a una negociación de esa deuda.

Por otra parte, Siria debía 15 millones de dólares de atrasos al FMI y al BM, que fueron pagados en abril por Catar y Arabia Saudí.

 Doctrina de la deuda odiosa

La doctrina de la deuda odiosa se basa en un conjunto de principios formulados por primera vez, en 1927, por Alexander Nahum Sack y se fundamenta en dos criterios principales. Por una parte, si las deudas fueron contraídas contra el interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. del pueblo (o por el interés personal de los dirigentes); por otra parte, si los acreedores podían razonablemente saber, en el momento en que se concede el crédito, que los fondos no beneficiarían a la población.

Según un informe de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) titulado The concept of Odious Debt in Public International Law (https://unctad.org/system/files/official-document/osgdp20074_en.pdf), esta doctrina «ha sido invocada, a menudo, para ajustar o anular obligaciones de deuda en contextos de transición política, basándose en el carácter pretendidamente odioso del régimen pasado y sobre la idea de que la deuda contraída no benefició, o ha servido para reprimir, a la población.»

La UNCTAD agrega que el término de deuda odiosa «no constituye una doctrina jurídica autónoma, pero puede ser considerado como lex specialis de la justicia transicional, una forma de justicia que es, a la vez, profundamente política y jurídica, fuertemente contextualizada según las situaciones.

Esta doctrina no posee un marco jurídico explícito, lo que significa que no existe ningún tribunal internacional específico encargado de pronunciarse sobre el carácter odioso de la deuda de un país. En las decenas de precedentes históricos en los que unas nuevas autoridades en el poder repudiaron las deudas contraídas por un régimen anterior, la cuestión fue solucionada de manera ad hoc, principalmente por la influencia de intereses geopolíticos.

De esta manera, el informe de la UNCTAD señala que «en razón de la complejidad y de la diversidad de los contextos de transición, no existe un foro jurídico único para resolver o zanjar las reivindicaciones ligadas a la deuda odiosa. Según el contexto, estas demandas pueden plantearse en el marco de negociaciones bilaterales o multilaterales sobre el alivio de una deuda, o pueden ser el objeto de un procedimiento de arbitraje o de contencioso interno».

Éric Toussaint, portavoz del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) declaró a The Syria Report que «cualquier deuda contraída por un gobierno despótico que utiliza la violencia contra su propio pueblo debe ser considerada como odiosa». La doctrina se aplica a la deuda soberana Deuda soberana Deuda de un Estado o garantizada por un Estado. , y Toussaint precisa: «es decir, a la deuda contraída por un Estado, y es igual que se deba a acreedores privados, públicos, a mercados financieros o en el marco de acuerdos bilaterales».

Si la deuda está «considerada como odiosa, tiene que ser completamente anulada, pero, en la práctica, hay negociaciones. Por ejemplo, en el caso de Irak, los responsables estadounidenses declararon que la deuda de Saddam Hussein era odiosa, y tras unas negociaciones, el 80 % de la deuda fue anulada», recordó Éric Toussaint.

La invocación de la teoría de la deuda odiosa «puede ofrecer una base normativa y jurídica para una solución de transición que incluya una reducción de la deuda» y el reembolso parcial de la deuda como solución transitoria «no es incompatible con el concepto de deuda odiosa», según el informe de la UNCTAD.

Adnan Mazarei, investigador principal en el Peterson Institute for International Economics y exdirector adjunto del FMI para Oriente Próximo, declaró a The Syria Report que otros enfoques, como el de la «deuda de guerra», podrían ser más pertinentes en el caso sirio. Mazarei afirmó que «todos sabemos, intuitiva y filosóficamente, lo que es una deuda odiosa, pero que no es un marco operacional aceptado»,

La doctrina de la deuda de guerra permitiría a Siria anular todas las deudas contraídas después de 2011. En la práctica, como lo esencial de la deuda actual con Irán y Rusia fue contraída después de esa fecha, este enfoque tendría el mismo efecto que la doctrina de la deuda odiosa. Algunos autores consideran, por otra parte, la deuda de guerra como una subcategoría de la deuda odiosa. Mazarei agregó que ese concepto había «ganado pertinencia» después de la caída de Saddam Hussein. «Sabíamos que esa deuda iraquí era odiosa, pero a falta de un marco jurídico claro, los iraquíes eligieron no invocar la doctrina de la deuda odiosa», prefiriendo las negociaciones llevadas a cabo por Estados Unidos y mediadas por la ONU.

Los Estados y las instituciones financieras internacionales siempre han sido reticentes a enmarcar jurídicamente la noción de deuda odiosa, por el temor de que al hacerlo se pudiera cuestionar la viabilidad del sistema de préstamos a los Estados. La convención de Viena de 1983 sobre la sucesión de Estados en materia de bienes, de archivos y de deudas del Estado, es la única tentativa de codificación del reembolso de las deudas, pero nunca entró en vigencia por la falta de suficientes ratificaciones, recuerda la UNCTAD.

Éric Toussaint subraya que «a la comunidad de acreedores no le gusta nada el uso de la doctrina de la deuda odiosa, ya que va en contra de sus intereses. Lo que ellos quieren es poder prestar a cualquier gobierno, incluidos los regímenes dictatoriales.

Para saber más sobre la doctrina de la deuda odiosa:
La deuda odiosa según Alexander Sack y según el CADTM

En el caso de Siria, «es evidente que [el régimen de Assad era] un régimen dictatorial responsable de crímenes contra su propia población, por lo tanto se puede aplicar la doctrina de la deuda odiosa. Afirma Toussaint, y agrega que sería «un error desaconsejar al pueblo sirio recurrir a esta doctrina»

El gobierno dirigido por Ahmad Al-Sharaa, quien afirma que quiere adoptar un modelo económico liberal, busca acercarse a las potencias occidentales y a las instituciones financieras multilaterales (FMI, Banco Mundial, Banco Islámico de Desarrollo). Por ende, al invocar la doctrina de la deuda odiosa se correría el riesgo de contrariar a algunos actores internacionales con los que Damasco desea tener buenas relaciones. El informe de la UNCTAD señala que «ocurre que, en algunos contextos de transición, las partes renuncian a ejercer plenamente sus derechos y obligaciones jurídicas por razones pragmáticas que corresponden, especialmente, a la reputación y a la voluntad de mantener buenas relaciones». De manera que lo que pasa es que, «por razones de estabilidad económica y financiera, la mejor opción sea continuar el reembolso de toda la deuda, aunque esta sea considerada como odiosa».

Éric Toussaint finalmente alerta: en un proceso de transición, «cuando un nuevo régimen prefiere encontrar un medio para poder pagar la deuda, contrata a menudo nuevos préstamos para reembolsar una deuda odiosa existente».

 Cálculos geopolíticos

En la práctica, si el gobierno sirio elige anular o reestructurar su deuda con Moscú y Teherán, se le ofrecen tres vías clásicas: una decisión unilateral, negociaciones bilaterales con Rusia e Irán o una reestructuración de la deuda coordinada con los actores internacionales.

En teoría, podría presentarse una denuncia « en el marco de un arbitraje entre Estados, o incluso ante la Corte Internacional de Justicia«, señala el informe de la UNCTAD. Siria podría oponerse a Rusia y a Irán ante la Corte Internacional de Justica argumentando que, por el hecho de su apoyo al régimen dictatorial de Bachar Al-Assad «no pueden exigir de Siria el reembolso de esa deuda», explica Toussaint. Además, agrega que, si bien esta opción toma su tiempo, «podría ser interesante para llevar a cabo un debate sobre el alivio de la deuda en el espacio público».

El informe de la UNCTAD indica que, aunque intentar una opción ante un tribunal internacional sea teóricamente posible, en la práctica estas cuestiones son «mucho más susceptibles de expresarse en las discusiones y negociaciones políticas o diplomáticas en el contexto de una transición política en un país deudor».

Cada una de las tres opciones (decisión unilateral, negociaciones bilaterales o mediación internacional) presenta sus ventajas y sus inconvenientes.

El complejo quebradero de cabeza geopolítico en el que se encuentra actualmente Siria, con actores claves como Turquía, Estados Unidos, Rusia, los países del golfo, la Unión Europea, China e Irán, agrega otra capa suplementaria de complejidad. Este escenario podría hacer del alivio de la deuda de Siria una moneda de cambio para otras negociaciones internacionales como las de Estados Unidos con Irán o las relaciones entre Estados unidos, Rusia y Turquía.

 Decisión unilateral

El enfoque «más eficaz» sería el de «tomar una decisión soberana unilateral fundada sobre el derecho internacional y declarar nulas y no válidas las deudas contraídas con Rusia e Irán por el régimen de Bachar Al-Assad» sostuvo Toussaint.

Adnan Mazarei no estuvo de acuerdo con ese punto de vista y alerta sobre las repercusiones que una decisión de ese tipo unilateral podría tener, «Cuando uno le dice a un país: no voy a pagar esa deuda, eso constituye técnicamente una suspensión soberana de pagos. La ventaja es su simplicidad pero surge la cuestión de saber si se hará una suspensión de pagos de toda la deuda», declaró Mazarei. También agregó que, si bien un enfoque unilateral puede ser «comprensible», no será «fácil».

Cuando los países «hacen suspensión de pagos sin un acuerdo sobre las razones y sin un marco establecido, las organizaciones internacionales no pueden prestar, ni tampoco los Estados, necesariamente sobre una base bilateral» declaró Mazarei. «Es necesario que ustedes sean percibidos como próximos a sus acreedores y al menos se sienten para discutir. Y el FMI deberá realizar un análisis de sostenibilidad de la deuda, como se hizo con Irak», agregó.

 Negociaciones bilaterales

En el caso sirio, las negociaciones bilaterales no se limitan a la situación actual entre Damasco y sus dos principales acreedores (Rusia e Irán), sino que dependen igualmente de las relaciones entre actores claves tales como Estados Unidos con Siria, Irán y Rusia.

En lo que concierne a la dinámica entre Siria e Irán, no está claro de qué medios dispone Irán actualmente para presionar a Siria con el fin que esta pague sus deudas. «En el caso iraní, la dinámica geopolítica es bastante favorable ya que Irán no dispone de suficientes útiles para presionar a Siria con el fin de que le pague. Por lo tanto, sería juicioso presionar a Irán sobre este dosier, más aún cuando Estados Unidos no se opondrá», explicó Joseph Daher, economista sirio.

Dos semanas después de la caída del régimen de Assad, un portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores declaró que los acuerdos firmados entre Irán y Siria habían sido entre dos «Estados» y que el gobierno sirio se comprometió a pagar la deuda. Una semana más tarde, una fuente próxima al gobierno provisional sirio indicó a Al-Modon que el gobierno pensaba someter un memorando ante los tribunales internacionales para exigir a Irán el pago de 300 millones de dólares en concepto de reparaciones de guerra. Son muchos los que estiman que demandando a Teherán para que pague reparaciones de guerra, el gobierno sirio no tiene intenciones de reembolsar la deuda contraída con Irán.

Las opiniones jurídicas divergen en cuanto al principio de la «sucesión de los Estados» invocada por los iraníes. El informe de la UNCTAD indica que «está bien establecido en el derecho internacional que una transición política, incluso pasando de un régimen dictatorial a un régimen popular legítimo, no rompe en sí la continuidad de las obligaciones de deuda entre los Estados, aunque la transición implique una sucesión de Estados». Al mismo tiempo agregaba que «por otro lado, la práctica estatal, las decisiones de los tribunales internacionales y los escritos de la mayoría de las autoridades universitarias reconocen la existencia de ciertos límites equitativos con respeto a la sacralidad de los acuerdos de deudas entre Estados.»

La situación es diferente con Rusia. Después de la caída del régimen de Assad, Moscú y el gobierno de transición mantuvieron un tono cordial y Rusia conservó sus bases aéreas en Heimeimeem, así como su base en Tartous. En febrero, el presidente ruso Vladimir Putin tuvo una entrevista telefónica con Al-Sharaa y entre enero y abril, Moscú envió cuatro cargas de petróleo bruto.

M. Daher consideraba un posible acuerdo con Rusia «porque Ahmad Al-Sharaa hizo prueba de un gran pragmatismo: Rusia conservó sus bases militares y provee de petróleo, podría por lo tanto llegar a un acuerdo, que no necesariamente implicara la anulación de la deuda sino una reducción masiva de la misma.»

Sin embargo, un acuerdo bilateral entre Siria y Rusia podría contrariar a actores occidentales. «Un acuerdo bilateral podría impedir la conclusión de otros acuerdos bilaterales o la concesión de nuevas financiaciones», alertó Mazarei.

Igual que en 2005, Rusia podría ofrecer un alivio de la deuda a Siria como intercambio de concesiones, tales como el mantenimiento de su presencia militar en el Mediterráneo o la concesión de derechos de explotación de recursos naturales. «La comunidad internacional podría decir: presten atención, no les acordaremos alivios de deuda si dejan que los rusos conserven sus bases o si reembolsan a Irán y Rusia », explicó Mazarei.

«Nadie impedirá al país a acordar nuevos fondos a Siria, pero eso se vuelve complicado si Siria los utiliza para reembolsar a otros acreedores», agregó Mazarei al evocar la situación con Irán y Rusia.

 Negociaciones internacionales

Una decisión unilateral al considerar la doctrina de la deuda odiosa o un acuerdo bilateral entre Siria y Rusia son dos opciones que corren el riesgo de disgustar a las potencias occidentales y a las instituciones financieras multilaterales. La tercera vía consistiría en una negociación internacional, pero esta opción es complicada por los intereses geopolíticos divergentes.

Éric Toussaint sostuvo que, si bien las negociaciones internacionales en el caso de Irak condujeron a un acuerdo, en el caso de Siria no es seguro que eso sea posible «dado el derecho de veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas». Después de la invasión estadounidense de Irak en 2003, Washington había llevado a cabo los esfuerzos de reconciliación de la deuda y el Consejo de Seguridad había adoptado la Resolución 1483 como respaldo a la reestructuración de la deuda iraquí.

Para Mazarei, el escenario ideal sería el de una negociación internacional. «En el mejor de los casos —con el apoyo de Estados Unidos, de la Unión Europea y de los países del Golfo— Siria se sentaría en la mesa de negociaciones, idealmente en el marco de la ONU o del Consejo de Seguridad, con la presencia del FMI y del Banco Mundial», explicó Mazarei. Interrogado sobre el obstáculo que representa el derecho de veto de Moscú en el Consejo de Seguridad, Mazarei reconoció que, en ese caso, la discusión «podría, más bien, tener lugar en la Asamblea General de las Naciones Unidas o durante una conferencia internacional sin Rusia ni Irán», agregó Mazarei.

La comunidad internacional, incluido el FMI, puede «hacer prueba de creatividad» si fuera necesario, declaró Mazarei, al evocar una decisión del FMI que permitió a Ucrania no reembolsar algunas deudas a Rusia después de que anexara a Crimea en 2014.

Estados Unidos, teniendo en cuenta su poder en el seno de instituciones tales como el FMI y el Banco Mundial, debería tener un rol clave en esas negociaciones. «Si se basa en la manera en la que son gestionados otros dosieres, la administración Trump tiene la capacidad de volver las cosas muy complicadas. El enfoque estadounidense podría ser errático e imprevisible en ese momento, lo que podría complicar seriamente cualquier tentativa de reescalonamiento de la deuda», afirmó Mazarei.

Estados Unidos «intenta negociar con Rusia sobre Ucrania y con Irán sobre el programa nuclear, todos esos dosieres podrían ser vinculados», agregó. Por ejemplo: no está claro si la administración Trump estaría dispuesta a presionar a Putin para que acepte un alivio de la deuda a favor de Siria.

 Auditoría

La primera etapa de cualquier esfuerzo de reconciliación sobre la deuda consiste en saber lo que se debe, a quién y en qué condiciones.

«A escala internacional hay un problema de transparencia de la deuda. Por ejemplo: algunos contratos pueden estipular que el país presta dinero a Siria, pero que ese préstamo está garantizado por las exportaciones de petróleo de Siria, lo que complica las cosas», explicó Mazarei.

Una auditoría de la deuda llevada a cabo por una sociedad internacional, permitiría al FMI realizar un «análisis de viabilidad de la deuda» con el fin de calcular el montante de alivio necesario para Siria, prosiguió Mazarei. Esa auditoría permitiría, también, identificar claramente a los deudores. «¿Quién contrajo la deuda en Siria? Podría ser el Estado, una empresa pública, una entidad del sector privado beneficiándose de la garantía del Estado o una empresa privada siria» precisó, y agregó que se aplicarían reglas diferentes según el tipo de deudor.

Mazarei indicó que una etapa clave en el proceso de reestructuración de la deuda —y más ampliamente para que Siria pueda acceder a nuevas financiaciones— es que el gobierno «debe tener una estrategia coherente, debe inspirar confianza, tanto en el interior del país como en el ámbito internacional, en el sentido de que, si se acuerda una anulación de deuda o si nuevos recursos entran en el país, estos recursos no serán desviados»

Damasco deberá establecer claramente cuáles son sus capacidades de reembolso, sus necesidades de funcionamiento y también deberá construir instituciones sólidas, continuó Mazarei. «¿Quién se encargará de eso en Siria? ¿Cuál será el rol de los ministerios de Finanzas, de Relaciones Exteriores, del Banco Central Banco central Entidad que, en un Estado, se encarga generalmente de la emisión de billetes de banco y del control del volumen de moneda y crédito. En España es el Banco de España quien asume dicho rol, bajo el control del Banco Central Europeo (BCE, ver más abajo).

El Banco Central de un país gestiona la política monetaria y tiene el monopolio de la emisión de la moneda nacional. Proporciona moneda a los bancos comerciales a un precio determinado por las tasas directoras, que son fijadas por el proprio banco.
? No acordaré una reestructuración de la deuda a un país si tengo la impresión de que los ministerios se disputan el control del proceso», advirtió Mazarei.

En otros países los movimientos ciudadanos tuvieron un papel clave al presionar sobre sus gobiernos para que estos procedieran a una auditoría de la deuda que consideraban ilegítima u odiosa. Según el CADTM «esas iniciativas ciudadanas de auditoría de la deuda fueron particularmente activas en países como Brasil (desde el año 2000), Argentina (2018-2022), Portugal (2010-2011), Francia (2011-2014), Grecia (2011-2015), España (2010-2018), Italia (2013-2017) y Bélgica (2013-2016).

Éric Toussaint afirmó que si la auditoría se realizara «con participación ciudadana», eso contribuiría a sensibilizar a «la población y a la opinión pública internacional», a los acreedores de Siria. «Es importante hacer que la población se conciencie de la posibilidad de recurrir a la doctrina de la deuda odiosa», concluyó Toussaint, agregando que queda por ver si, en el contexto sirio, existe «la capacidad del movimiento ciudadano, una posibilidad surgida de las bases, para presionar al nuevo régimen y exigir la anulación total de la deuda.»

El economista Daher convino en que la primera etapa sería la de proceder a una auditoría completa de la deuda interna y externa, pero agregó que ese tema no había sido suficientemente debatido entre los militantes. En el seno de la sociedad civil «no se trabajó mucho sobre las cuestiones socioeconómicas. Si observamos el dosier de la justicia transicional, no se alega lo suficiente sobre la manera de discutir acerca de los bienes del Estado que, en parte, fueron privatizados bajo el régimen de Assad en beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. de los capitalistas próximos al poder. En cuanto a las crisis económicas, no hubo demasiados esfuerzos».

De todas maneras, la capacidad de Siria para reembolsar sus deudas con Rusia e Irán parece limitada. La «factura de la reconstrucción» está calculada en varias centenas de miles de millones de dólares según el PNUD Programa de las Naciones Unidas par el Desarrollo
PNUD
Creado en 1965 y con sede en Nueva York, el PNUD es el principal órgano de asistencia técnica de la ONU. Ayuda -sin restricciones políticas- a los países en desarrollo a dotarse de servicios administrativos y técnicos básicos, forma funcionarios, trata de responder a ciertas necesidades esenciales de las poblaciones, toma la iniciativa de programas de cooperación regional y coordina, en principio, las actividades locales del conjunto de los programas operativos de las Naciones Unidas. El PNUD se basa generalmente en conocimientos y tecnologías occidentales, pero un tercio de su contingente de expertos es originario del Tercer Mundo. El PNUD publica anualmente un Informe sobre el desarrollo humano, que clasifica los países según un Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Sitio web:
. En 2025, Siria necesita 370,9 millones de dólares para gestionar el retorno de los refugiados y de las personas desplazadas internamente y para el primer semestre del año, el Plan de Respuesta Humanitaria para Siria coordinado por las Naciones Unidas solamente recibió el 10,2% de los 2.000 millones requeridos, según las cifras de la ONU. El presupuesto de 2025 aprobado por el antiguo régimen se eleva a 52,6 billones de libras sirias (o sea 389.000 millones de dólares) con un déficit del 21%.

 Precedentes históricos

El concepto de deuda odiosa fue invocado con frecuencia en el pasado: a veces, eso condujo a decisiones unilaterales de anulación de la deuda; en otros casos, sirvió de punto de partida a una reestructuración; y en algunos contextos, fue juzgada inapropiada. Damos aquí una lista no exhaustiva de países que se comprometieron en gestiones de reconciliación o de anulación de la deuda.

• La decimocuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos, ratificada en 1868, estipula que «ni los Estados Unidos ni ningún estado asumirán o pagarán una deuda u obligación contraída en apoyo a una insurrección o a una rebelión contra Estados Unidos, ni ninguna reclamación por pérdida o liberación de un esclavo; todas esas deudas, obligaciones o reclamaciones serán consideradas como ilegales y nulas», como indica el informe de la UNCTAD. Eso significa que las deudas de los Estados confederados «deudas cobradas antes del final de la Guerra de Secesión, eran nulas y no válidas».
• La guerra estadounidense-española de 1898 sobre Cuba puso fin a la dominación colonial española en la isla. Estados Unidos «rechazó asumir algunas deudas debidas por España» con el motivo de que «el préstamo no había sido contraído en beneficio de los cubanos y que algunos fondos habían, incluso, servido para reprimir las rebeliones populares en Cuba», indica el informe de UNCTAD. Los responsables estadounidenses “calificaron explícitamente la deuda cubana como deuda odiosa”. Se trata, sin duda, de la primera aplicación directa de la doctrina de la deuda odiosa», agrega el informe.
• Después de la revolución rusa de 1917, que puso fin al régimen zarista, el gobierno soviético repudió en 1918 las deudas contraídas por el régimen imperial.
• En 1922, el gobierno de Costa Rica rechazó el pago de los préstamos contratados por el derrocado dictador Federico Tinoco (en el poder de 1917 a 1919). «Durante el verano de 1919, el Banco Internacional de Costa Rica emitió varias “cartas de crédito” a favor del Royal Bank de Canadá, que liquidó de esa forma muchos cheques emitidos por el gobierno de Tinoco. El dinero fue utilizado con fines personales por Tinoco y su hermano, sin ningún uso público», según la UNCTAD. «En este caso, Costa Rica y el Reino Unido aceptaron un arbitraje internacional, y la decisión fue declarar la deuda nula, no válida y odiosa», explicó Toussaint. Este caso «confirma la existencia de una opinio juris concerniente a la doctrina de la deuda odiosa», subraya el informe de la UNCTAD.
• En Sudáfrica, durante el régimen del apartheid, algunos abogaron por la aplicación de la deuda odiosa con el fin de rechazar las deudas contraídas bajo el apartheid. Sin embargo después, el presidente Nelson Mandela y el African National Congress «fueron sometidos a fuertes presiones para no repudiar esa deuda» y «se distanciaron de los llamamientos a su anulación. Se juzgó más importante no hacer una suspensión de pagos con el objetivo de atraer inversiones extranjeras esenciales», según la UNCTAD.
• Irak había contraído una deuda de 125.000 millones de dólares bajo el régimen de Saddam Hussein. Después de la invasión de Irak por Estados Unidos en 2003, «se lanzó una iniciativa del Congreso estadounidense (…) para eliminar la deuda odiosa iraquí. Ese proyecto de ley se basaba en la idea de que tales deudas pondrían trabas a una reconstrucción exitosa de Estados posautoritarios y que no constituían una herencia legítima para el nuevo gobierno, conforme a la doctrina de la deuda odiosa», nos recuerda la UNCTAD. Sin embargo, el proceso de reestructuración —que condujo a un alivio del 80% de la deuda— finalmente se justificó por unos argumentos sobre la «viabilidad de la deuda», sin una mención explícita de la deuda odiosa. «El caso iraquí puede ser considerado como un ejemplo de situación de transición (que continúa cuatro años después del cambio de régimen) en la cual invocar el carácter odioso de la deuda podría complicar o retrasar la obtención de un alivio, con respecto a criterios económicos más evidentes y aplicables», indica la UNCTAD. Mazarei calculó que el caso iraquí es un buen ejemplo, ya que «se decidió no recurrir a la doctrina de la deuda odiosa, sino, más bien, establecer un consenso internacional apoyado por la ONU y por las gestiones de Estados Unidos para proteger los ingresos petroleros y otros haberes iraquíes del embargo por parte de los acreedores».
• En 2007-2008, Ecuador llevó a cabo una auditoría de la deuda y concluyó que una parte era ilegítima y no había beneficiado a la población ecuatoriana. Éric Toussaint formó parte de la comisión de auditoría, «remitimos nuestras conclusiones al gobierno, que decidió suspender el pago a los acreedores privados en noviembre de 2008. En 2009 el gobierno propuso una opción única a los acreedores: recomprar sus obligaciones soberanas a un precio reducido en un 70%», explicó Toussaint, «fue una decisión unilateral, sin arbitraje internacional, una gran victoria para Ecuador frente a sus acreedores.»

Fuente: Syria Report 23493

Traducido al castellano a partir de la versión francesa por Griselda Piñero.


Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

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