G8: de Génova a L’Aquila

8 de julio de 2009 por Esther Vivas , Josep Maria Antentas


La cumbre del G8 G8 Corresponde al G7 más la Federación de Rusia (desde 1995). en L’Aquila marca su regreso a territorio berlusconiano siete años después de la cumbre de Génova en julio de 2001, donde se escribió una de las páginas más significativas en la trayectoria del movimiento altermundialista. Hoy, fruto de las nuevas configuraciones económicas y geopolíticas, el G8 ha cedido protagonismo al G20 G20 El Grupo de los Veinte (G20) está compuesto por diecinueve países más la Unión Europea, en el que los ministros, gobernadores de bancos centrales y jefes de Estado se reúnen regularmente. Fue creado en 1999, tras la sucesión de crisis financieras de los años noventa. Pretende favorecer la cooperación internacional, integrando el principio de un diálogo ampliado ante el creciente peso económico adquirido por un grupo de países. Sus miembros son: Alemania, Sudáfrica, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Turquía y la Unión Europea (representada por el Presidente del Consejo y el gobernador del Banco Central Europeo). en los intentos de gestión de la crisis sistémica global por parte de los principales Estados. Pero no por ello deja de ser importante continuar denunciando sus políticas como están haciendo ya miles de personas en Italia.

Las jornadas de Génova fueron el momento cumbre de la fase de crecimiento lineal del movimiento altermundialista después del Encuentro Ministerial de la OMC Organización Mundial del Comercio
OMC
Firmado el acuerdo el 15 de abril de 1994 y en vigencia desde el 1º de enero de 1.995, la OMC sustituye al GATT (Acuerdo general sobre aranceles y comercio). La mayor innovación introducida es que la OMC posee el estatuto de organización internacional. Su función es asegurar que ninguno de sus miembros se entregue a cualquier tipo de proteccionismo, a fin de acelerar la liberalización mundial de los intercambios comerciales, de favorecer las estrategias de las multinacionales. Está dotada de un tribunal internacional (órgano de resolución de conflictos) que juzga las eventuales violaciones de su texto fundador de Marraquech.
en noviembre de 1999 en Seattle que representó el inicio de un nuevo ciclo internacional de movilizaciones. Génova llegó poco después de la celebración del primer Foro Social Mundial de Porto Alegre, en enero de 2001, bajo la hoy ya famosa consigna de “otro mundo es posible”.

Los acontecimientos en esta ciudad italiana atrajeron la atención de millones de personas y de múltiples movimientos y luchas sociales de todo el planeta que se sintieron identificados con el mensaje de crítica radical a la globalización Globalización (ver también Mundialización)

Origen y sentido de este término anglosajón: en inglés, la palabra «global» se refiere tanto a fenómenos que interesan a la (o las) sociedad(es) humana(s) a nivel del globo como tal (es el caso de la expresión «global warming» que designa el efecto invernadero), como a procesos que poseen la característica de ser «globales» únicamente en la perspectiva estratégica de un «agente económico» o de un «actor social» preciso. En lo que estamos viendo, el término «globalización» nació en las bussiness schools norteamericanas y reviste el segundo sentido. Se refiere a los parámetros pertinentes de la acción estratégica del gran grupo industrial. Lo mismo sucede en la esfera financiera. A la capacidad estratégica del gran grupo de adoptar una aproximación y una conducta «globales». En un debate público, el patrón de uno de los mayores grupos europeos explicó, en sustancia, que la «globalización» representa «la libertad para su grupo de implantarse donde quiera, cuando quiera, para producir lo que quiera, aprovisionándose y vendiendo donde quiera, y en donde tenga que soportar las menores obligaciones posibles en materia de derechos laborales y convenciones sociales» (extraido de Chesnais, 1997[a]).
capitalista de unas protestas que vivieron como propias. Las masividad de las mismas, su radicalidad y el elevado nivel de confrontación entre los manifestantes y el poder marcaron la dinámica de unos días decisivos, donde el tiempo histórico pareció acelerarse de forma muy intensa.

El asesinato del joven Carlo Giuliani por un disparo de la policía y el asalto policial a la escuela Díaz fueron los episodios más dolorosos de unas movilizaciones marcadas por una feroz represión. Habilitada como un lugar para dormir y reunirse por parte de algunos manifestantes extranjeros, la escuela Díaz se convirtió la noche del 21 de julio en escenario de una vendetta policial que dejaría tras de sí 63 heridos y decenas de arrestados, ocasionando un gran escándalo político y mediático.

Génova marcó el inicio de un fuerte periodo de protestas sociales contra el gobierno Berlusconi. Junto al altermundialismo, en esta nueva etapa los sindicatos mayoritarios, y en particular la CGIL, jugarían un rol importante, entrando en escena después de su clamorosa ausencia en la contracumbre del G8, con la convocatoria de varias huelgas generales y movilizaciones.

En parte como resultado de este largo proceso, en abril de 2006 las fuerzas de centro-izquierda llegarían al poder, tras una muy ajustada victoria electoral frente a la derecha liderada por Berlusconi. Sin embargo, los dos años de gobierno Prodi dejaron tras de sí un triste balance Balance “Fotografía” a final de año de los activos (lo que la empresa posee) y pasivos (lo que la empresa debe) de una sociedad. Dicho de otra forma, los activos el balance aportan información acerca de la utilización de los fondos recabados por la sociedad. Los pasivos del balance informan sobre el origen de los fondos captados. en política económica, social y exterior, provocando desánimo, desmovilización y parálisis social... y allanaron el terreno para el regreso triunfal al poder de Il Cavaliere en abril de 2008.

En este breve periodo asistimos también a la autodestrucción de Rifondazione Comunista, uno de los componentes centrales de las movilizaciones de Génova y entonces una referencia de primer orden para amplios sectores de la izquierda anticapitalista europea. Abandonando su orientación movimentista y combativa, Rifonzadione optaría por subordinarse al centro-izquierda y participar en el gobierno Prodi.

De su experiencia ha quedado una lección clara, validada también en tantos otros lugares: la colaboración subalterna con el centro-izquierda arrastra a las formaciones anticapitalistas hacia la derecha, las hace coresponsables de políticas contrarias a su propio programa, corta su vínculo con las luchas y acelera la descomposición de su base social.

Desde las jornadas de Génova hasta el estallido de la “gran crisis” de 2008, el recorrido seguido por el movimiento altermundialista y las resistencias a la globalización ha sido largo, difícil y lleno de sorpresas. Cambiar el mundo se ha revelado una tarea mucho más compleja de lo que imaginó, seguramente, buena parte de la nueva generación militante, la generación Seattle o la generación Génova, surgida en los albores del nuevo milenio.

Poco después de los acontecimientos en la ciudad italiana los atentados del 11S en New York supusieron el inicio de un nuevo periodo internacional marcado por la "guerra global contra el terrorismo”. La denuncia contra la guerra tomaría fuerza en el seno de la crítica a la globalización, dando paso al desarrollo del movimiento “antiguerra”, cuyo cenit fue la jornada internacional del 15F de 2003 en vísperas del comienzo de la invasión de Irak. A partir de entonces, entramos en una nueva fase marcada por una pérdida de centralidad de las movilizaciones altermundialistas y de su capacidad aglutinadora así como de mayor dispersión de las luchas sociales. Éstas han seguido en ascenso pero de forma muy desigual y experimentando dificultades considerables en el caso de la Unión Europea.

La crisis contemporánea no ha hecho más que reafirmar la pertinencia y la validez de una crítica radical al capitalismo global y plantea con fuerza la necesidad de traducir el malestar social en movilización, autoorganización por abajo y desarrollo de nuevos proyectos alternativos. Ante esta cumbre del G8 en Italia, la memoria de las jornadas de Génova debe servirnos como estímulo para seguir preparando las resistencias internacionales a los intentos que la crisis la paguemos todas y todos.




Josep Maria Antentas y Esther Vivas son miembros de Izquierda Anticapitalista y de la redacción de Viento Sur

Esther Vivas

Periodista i investigadora en moviments socials i polítiques agrícoles i alimentàries.
És llicenciada en periodisme i màster en sociologia. Les seves principals línies de treball són l’anàlisi dels moviments socials alternatius (antiglobalització, fòrums socials, indignats) i els impactes del model agrícola i alimentari i les alternatives que es plantegen des de la sobirania alimentària i el consum crític.
És autora de diversos llibres sobre aquestes temàtiques, alguns dels quals han estat traduïts al francès, portuguès, italià, croat i alemany.Cambiarlo para comprenderlo. Autora de diversos libros sobre movimientos sociales y políticas agrícolas y alimentarias. Su último trabajo es ‘Planeta indignado. Ocupando el futuro’ (Sequitur 2012), escrito junto a Josep Maria Antentas. En todas partes cuecen habas y aquí más.
@esthervivas | facebook.com/esthervivas | www.esthervivas.com

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