«Grecia no puede pagar su deuda y eso lo soportarán las espaldas de la población europea»

14 de abril de 2015 por Daniel Albarracín , Antonio M. Vélez


El economista y sociólogo Daniel Albarracín. Foto: Marta Jara

  • El economista y sociólogo Daniel Albarracín es uno de los dos expertos españoles que participan en el comité internacional que audita la deuda pública helena
  • Considera que, en ese proceso, «hay que determinar las responsabilidades» de los políticos y oligarcas helenos, los bancos y las instituciones internacionales
  • Miembro de Podemos, cree que una experiencia de este tipo «se puede replicar en otros países europeos» y en España podría hacerse «a escala municipal, autonómica y del Estado»

Daniel Albarracín (1973) es uno de los expertos españoles que participan en el comité internacional que, tras la victoria de Syriza, ha recibido el encargo del Parlamento heleno para auditar, en tiempo récord, la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
pública griega. Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Económicas y Empresariales por la Autónoma, es miembro de Podemos y asesor del grupo de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE-NGL) en el Parlamento Europeo, en el que está integrada la formación que lidera Pablo Iglesias.

Albarracín lleva años trabajando en la cuestión de la deuda soberana Deuda soberana Deuda de un Estado o garantizada por un Estado. y las deudas, tanto privadas como públicas a diferentes niveles, como investigador y activista en movimientos sociales, «tratando de popularizar la realidad, causas, orígenes y consecuencias que tiene el proceso de endeudamiento y los procesos de financiarización que hay detrás». Denuncia el «embarrancamiento» al que han llevado las políticas de austeridad en Grecia y la «complicidad entre gobiernos y grandes empresas, especialmente de la banca privada», en el proceso de sobreendeudamiento de las economías periféricas europeas. A principios de mes visitó Atenas junto al resto de miembros del Comité para entrevistarse con los ministros del Gobierno heleno y diferentes instituciones del país. El apoyo a la iniciativa que lidera el politólogo belga Éric Toussaint fue «unánime».


¿Cómo surge y en qué consiste este comité?

Surge al calor de una demanda popular que han escuchado diferentes actores políticos dentro del cambio que se ha producido en Grecia. Dos personas concretas han dinamizado la iniciativa: la eurodiputada Sofia Sakorafa, que estuvo en el Pasok y tras abandonarlo en 2010 pasó a defender la necesidad de cuestionar los memoránda de entendimiento firmados por Grecia y la losa de la deuda; y Zoé Konstantopoulou, presidenta del Parlamento griego, que ha sabido darle cuerpo al comité y ha obtenido el respaldo del Gobierno en pleno. En él se da una responsabilidad muy importante al coordinador científico, Éric Toussaint, una persona de prestigio que lleva tiempo trabajando en esta materia, especialmente como portavoz del comité por la anulación de la deuda del tercer mundo, y que ha participado asesorando a Gobiernos en otras iniciativas, la más reciente, no la única, la de Ecuador [en 2007].

El comité está compuesto por un equipo de quince personas del ámbito internacional, académico, de la investigación y de los movimientos sociales comprometidas con este foco de atención: determinar qué parte de la deuda es ilegítima, cuál es odiosa, cuál es ilegal, cuál socialmente insostenible. A ese equipo de quince auditores se suman otros quince expertos griegos, de diferentes instituciones o del ámbito académico. Hemos tenido la oportunidad de conocer de primera mano la realidad griega e intercambiado perspectivas y metodologías para emprender una auditoría que no tiene un papel vinculante pero sí el de mostrar diagnósticos que puedan servir de instrumento al Gobierno, que es el que tiene que decidir qué va a hacer sobre esta cuestión.

Hay un plan de trabajo muy exhaustivo. Esto va a tener una temporalidad concreta y todos vamos a estar trabajando desde el minuto uno. La idea es tener un informe preliminar, con sustancia suficiente, en junio, y vamos a buscar que personalidades del ámbito internacional vengan a respaldarlo a Atenas cuando demos cuenta de las principales conclusiones. Dado el tiempo tan limitado, vamos a focalizarnos en algunos aspectos y posiblemente la auditoría tenga que proseguir hasta finales de año.


¿Cómo le llega la invitación?

La invitación me llega directamente a través de Éric Toussaint, pero no voy solamente de manera personal a esta tarea, que para mí es un honor. Lo hago con el pleno respaldo y el apoyo de la dirección de Podemos. Soy miembro del partido y ahora mismo formo parte del staff del GUE en el Parlamento Europeo, con cuyo apoyo político también contamos. Voy también como una pieza instrumental que ofrece el GUE a esta tarea, de manera generosa, en el espacio de solidaridad internacional en el que se va a abrigar esta iniciativa para el pueblo griego. También he contado con el apoyo y colaboración del eurodiputado Miguel Urbán [Podemos], que está llevando a cabo iniciativas muy comprometidas con propuestas concretas a nivel internacional como el Foro Social Mundial que se ha celebrado hace días en Túnez, para que la auditoría no sea solamente una iniciativa en el estrecho marco de Grecia, al fin y al cabo un país pequeñito de Europa. Esto es una crisis europea y se busca el apoyo de diferentes parlamentos, los nacionales y el europeo, y de la sociedad civil europea. Con varios propósitos: dar a conocer los resultados de esta experiencia e invitar al apoyo popular y que se pueda replicar en otros países de Europa. No sólo en los del sur. Invitamos a que las iniciativas de evaluación de políticas públicas, de auditoría, tengan lugar en cualquier país, también por ejemplo del centro de Europa, para indagar estas deudas contraídas en circunstancias que deben estudiarse.


¿Cómo se reparte el trabajo entre los miembros del comité?

Hay diferentes grupos de trabajo y algunos subgrupos todavía están en fase de determinación. Hay que asignar las funciones de 30 personas, al equipo griego lo hemos conocido en estos días pasados y hay analistas que pueden solaparse en su área de especialización. Un grupo de trabajo va a analizar las políticas del periodo 2010-2015. Aunque luego se estudiará el periodo anterior, vamos a acotar porque no nos daría tiempo a estudiar toda la realidad. Ese primer grupo va a analizar el marco macroeconómico, las políticas que se han desarrollado en este periodo, dando cuenta de la condicionalidad de los memoranda de entendimiento (MOU), qué hubiera pasado si no se hubieran aplicado las políticas de austeridad y ver cuál fue su impacto en el incremento tan notable de la deuda del Estado griego, que ha pasado del 103% al 185% del PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
. Hay muchas causas: políticas de austeridad que han empobrecido a la población, gastos onerosos en armamento, casos de corrupción evidentes, episodios muy sonados como el de Siemens, que han tenido repercusión en el gasto público en materia armamentística... Siemens estaba financiando directamente a los dos grandes partidos en su momento y hay sospechas de corrupción en esta materia. También hay estudios que se refieren al periodo anterior: qué sucedió en los años 70 con el Gobierno de los Coroneles, que creó una deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
, los sobregastos de los Juegos Olímpicos de 2004, que supusieron unas previsiones que casi multiplicaban por veinte la financiación inicial... por una cuestión de acotar y tener la auditoría en tiempo y forma, en junio nos vamos a circunscribir a este periodo más reciente.


Ahí entra Goldman Sachs.

Va a haber nueve grupos de trabajo. Hay un equipo macroeconómico, otro que estudiará las consecuencias sociales de las políticas económicas y habrá algún analista que se centrará en el falseamiento de estadísticas. Y uno de los episodios será ese. Se tendrán que utilizar informes precedentes, para analizar también el impacto de la incorporación al euro. Habrá un equipo legal que cotejará el derecho griego, europeo e internacional para ver si ha habido una colisión de las políticas desarrolladas con los derechos fundamentales en materia de sanidad, educación, pensiones, libertades civiles... Un estudio reciente del Parlamento Europeo daba cuenta de un impacto dolorosísimo para la sociedad griega. Otro equipo indagará sobre los aspectos financieros, políticas del BCE BCE
Banco central europeo
El Banco Central Europeo es una institución radicada en Fráncfort, creada en 1998. Los países de la zona euro* le transfirieron sus competencias en materia monetaria y su funcióin oficial es el de asegurar la estabilidad de precios (luchar contra la inflación) en dicha zona. Sus tres órganos de decisión (El Consejo de Gobierno, el Comité Ejecutivo y el Consejo General) están compuestos por los gobernadores de los bancos centrales* de los países miembros y/o de “reconocidos” especialistas. Sus estatutos le hacen “independiente” políticamente pero está directamente influenciado por el mundo financiero.
, que no olvidemos es el principal acreedor financiero de Grecia en este momento. En los últimos MOU ha habido un proceso de conversión de los acreedores: el BCE y los Estados miembros han sustituido a acreedores privados, librando del riesgo fundamentalmente a la banca centroeuropea. Un ejercicio del que las instituciones deberían rendir cuentas. Que el BCE y el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
hayan sustituido a esos acreedores ha hecho que la responsabilidad del sector privado pase a ser un riesgo socializado. Todos los analistas saben que Grecia no puede abordar, más tarde o más temprano, el pago de la deuda en su conjunto, y esto se va a soportar sobre las espaldas de la población europea. Con lo cual, aquí hay que determinar las responsabilidades de los anteriores gobernantes, las oligarquías griegas, los bancos privados centroeuropeos y las instituciones europeas que parece que han estado al servicio de estos últimos. Son unas líneas de investigación que hay que estudiar y por el camino vamos a contar con información de primera mano de los diferentes ministerios griegos, el cuerpo científico del parlamento heleno, del Banco Central Banco central Entidad que, en un Estado, se encarga generalmente de la emisión de billetes de banco y del control del volumen de moneda y crédito. En España es el Banco de España quien asume dicho rol, bajo el control del Banco Central Europeo (BCE, ver más abajo).

El Banco Central de un país gestiona la política monetaria y tiene el monopolio de la emisión de la moneda nacional. Proporciona moneda a los bancos comerciales a un precio determinado por las tasas directoras, que son fijadas por el proprio banco.
griego... para poder llegar a conclusiones que sean de utilidad a los poderes públicos griegos en un momento completamente desesperado como el que se vive allí ahora mismo.


¿No hay tensión con el Ejecutivo griego? De forma paralela a esta iniciativa, el ministro Varoufakis insiste en que Grecia va a pagar sus deudas.

Estamos gratamente sorprendidos y enormemente satisfechos porque en el proceso de deliberación de estos días ha habido un apoyo unánime del Ejecutivo griego, incluso del propio Varoufakis. Es cierto que ha habido en parte del Gobierno heleno dudas. Había simpatía sobre una iniciativa de estas características, pero había dudas. Posiblemente el contexto, tanto la presión social como las dificultades que atraviesan las cuentas públicas griegas, estén empujando a una nueva circunstancia, a nuevas decisiones. Aunque evidentemente, insisto, no se deduce de la comisión de auditoría ninguna decisión. Es una comisión de investigación y el Gobierno griego seguirá teniendo en su mano, como es natural, la decisión que se derive de todo esto. Lo que me traigo de la experiencia allí es un respaldo público, televisado, de uno tras otro de los ministros a esta iniciativa, una colaboración plena del Estado griego y de todas las instituciones y organizaciones helenas.


También ha habido cierta polémica con el asunto del perdón de la deuda alemana por parte de Grecia tras la II Guerra Mundial.

En principio, no está dentro de nuestra agenda de trabajo. Evidentemente, el Gobierno heleno ha estudiado el alcance que podría tener, la deuda que Alemania podría haber contraído con Grecia por aquella razón. Se habla de 279.000 millones, una cifra superior a la deuda que ahora mismo tiene el Estado griego con sus acreedores. No es nuestro foco de atención ahora mismo, aunque evidentemente el Gobierno heleno lo está manejando como un elemento de presión y me parece bien. Pero nosotros no estamos en condiciones de dar respuesta a esto porque el tiempo es muy exiguo.


En el comité hay personas que han participado en experiencias similares, como la de Ecuador. ¿Cómo fueron?

No hay modelos únicos y universales de auditoría, depende del contexto social y político en cada caso. No tiene nada que ver la experiencia islandesa con la ecuatoriana, ni con la que va a tener Grecia, en una crisis europea e inserta en la eurozona. Es un país mucho más grande económicamente que Ecuador y en un contexto diferente. En el comité hay tres miembros que vivieron aquella experiencia: Maria Lucia Fatorelli, brasileña, Diego Borja, ex ministro de Cooperación de Política Económica de Ecuador, y el propio Toussaint. En aquel caso los acreedores eran muy distintos. Eran acreedores privados y esto cambia extraordinariamente las circunstancias. En Ecuador fue una operación de mercado, de conversión de bonos, en la que primero se jugó al «vamos a no pagar», pasaron unos meses y luego dijeron que pagarían un 30% de los bonos que habían decidido impagar. Se devaluó la deuda contraída en un 70%. La jugada fue muy buena. Durante un tiempo, hubo un cortocircuito financiero internacional, pero la liberación del yugo permitió que en muy poco tiempo Ecuador remontase económicamente y tuviese una experiencia extraordinariamente positiva que ha hecho que haya prosperidad en el país. El caso griego es muy distinto, los acreedores son instituciones europeas. Va a ser una operación política en la que tiene que haber una negociación lo más internacional posible, en la que necesitamos el respaldo social de los pueblos europeos y que se entienda que están en tela de juicio las políticas que han llevado a esta situación y que por tanto la solución es política. Desde muchos de vista, la macroeconomía hace tiempo que habló: la deuda griega es insostenible, el que se siga pagando responde a una decisión de las instituciones europeas de seguir suministrando financiación no para salvar ni rescatar al pueblo o al Estado griego, sino para que en su día pudiesen ir pagando a los acreedores privados y, después, a las propias instituciones europeas, algo completamente irregular. Todo ello, en unas circunstancias en las que es imposible materialmente librarse de la deuda, dadas las condicionalidades impuestas de políticas de austeridad, que hacen inviable una recuperación económica en Grecia.


¿Se puede trasladar esta experiencia de auditoría a España?

Evidentemente, la experiencia griega se puede replicar en otros países europeos. Se trata de remover dos cosas: las diferentes políticas y las redes clientelares y de favores que se han tejido entre distintas instituciones, algo que se puede hacer a escala municipal, autonómica y del Estado. Es muy importante que gobiernos de ciudadanos que estén ligados al pueblo lo lleven adelante para cuestionar todo lo que se ha hecho hasta ahora y cambiar esas relaciones de corrupción y clientelismo. Y cuestionar esas políticas que nos han llevado a esta situación de endeudamiento y conversión de deudas privadas en públicas. Es importante extender este tipo de auditorías a escala nacional e internacional, y también tendrían que ser trasladadas a las instituciones europeas para negociar un cambio de reglas del juego en Europa y caminar hacia políticas de redistribución que permitan salir adelante a las economías periféricas hasta ahora muy castigadas. Dado lo delicado de esta iniciativa en Grecia, se necesita que más de un país lo haga para tener reconocimiento y viabilidad y evitar las consecuencias negativas que puede tener hacerlo en solitario.


En España hay una deuda cuestionada en algunos sectores, que no es pública pero que está endosada a los consumidores y que, además, tiene aval del Estado: el famoso déficit de tarifa eléctrico.

Eso no está previsto en la auditoría griega aunque algunas de las personas que han visitado Atenas lo han propuesto al ministro de energía. Sin duda alguna, en el caso de una auditoría en el Estado español, sería un capítulo a contemplar, dada la situación de emergencia energética, la necesidad de desarrollar una transición energética por razones medioambientales y de sostenibilidad ecológica, y para tratar de cuestionar los oligopolios energéticos y darle la vuelta a lo que nos han dicho que es el déficit tarifario, que esconde una subvención implícita a las compañías energéticas y no es una pérdida que estén sufriendo las empresas.


Fuente : El Diario



Daniel Albarracín

Es economista y sociólogo, consejero político en el Parlamento Europeo y miembro del Consejo Asesor de la Revista Viento Sur.
Miembro del Truth Committee on Greek Debt.

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